La muerte del ciclista sanjuanino Nicolás Naranjo luego de sufrir un accidente en plena competencia en Mendoza golpeó muy fuerte a la comunidad deportiva de la provincia. El fallecimiento se confirmó en horas de la tarde del domingo y el último martes se realizó el velorio en el Club Sportivo Rivadavia.

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Allí, cientos de ciclistas, vecinos, familiares, amigos, conocidos y seguidores de Naranjo se acercaron a la institución que está situada en La Bebida, departamento Rivadavia, para despedir sus restos. Luego, se lo trasladó hasta el Cementerio de Rawson, con una caravana impactante de ciclistas que realizaron una pedaleada con custodia policial.

Así fue como el cortejo fúnebre hizo su recorrido. Primero por avenida Ignacio de la Roza hasta Pellegrini y posteriormente por avenida Libertador. Cerca de 100 ciclistas y decenas de automóviles acompañaron el coche fúnebre. Luego, la caravana tomó la calle Calivar hasta Doctor Ortega, donde dobló hacia calle Meglioli y de allí fueron directamente hasta el Cementerio de Rawson. Finalmente, el ataúd entró al cementerio y los seguidores entraron para colmar el predio. Allí se realizó el último adiós dedicado al ciclista sanjuanino, y se intercambiaron minutos de silencio con aplausos y gritos como “Viva Nico” y “Dale Campeón”.

La muerte del ciclista fue un verdadero cimbronazo para la comunidad sanjuanina. Lo primero que se supo luego de la caída del deportista de La Bebida fue que había sufrido una lesión cerebral irreversible. Por esto, todos entendieron que lo único que quedaba por hacer era esperar un milagro, que no se dio. Minutos después de las 18 del domingo, el corazón del sanjuanino se detuvo.

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El domingo, cuando la noticia de su deceso fue confirmada por distintos medios, desde el entorno de Naranjo indicaron que se realizó la ablación de órganos. Sin embargo, no habían indicado cuáles serían los órganos destinados a donación ni tampoco la cantidad de receptores.