En marzo Natalia y Raúl se sentían realizados al poder concretar uno de sus más grandes sueños, tener su casa propia. Así fue que prepararon la mudanza para trasladarse junto a sus tres hijos, nuera y nieto al nuevo hogar, ubicado en el Lote Hogar Nº8, en Chimbas.

El sueño se transformó en un verdadero dolor de cabeza, ya que al ocupar la casa se encontraron con que había sido usurpada por un familiar del anterior dueño. Lejos de apelar a la violencia y confiando en la justicia, el matrimonio decidió realizar la denuncia, que hasta el día de hoy ningún efecto causó.

Ahora entre lágrimas, Natalia relata la difícil situación que hoy viven, hacinados en un cuarto de 4 metros² que su suegro le prestó. "Mi marido está medicado porque hasta depresión le dio con este problema. No exigimos nada de otro mundo, sólo Justicia, que nos devuelvan nuestra casa porque trabajamos y ahorramos para conseguirla y no es justo que vivamos de prestado, amontonados y pasando tantas penurias. Necesitamos una solución", aseguró Natalia Bustos al Diario de Cuyo.

La situación es dramática, además el contexto actual de pandemia, impide que Raúl pueda salir a trabajar. "Fue una operación legal, con documentos firmados ante escribano", aseguró el abogado de la familia, Juan Humberto Fonzalida.

La casa fue adquirida el 10 de marzo exactamente. Luego de juntar ahorros y vender una moto lograron llegar al monto necesario de 240.000 pesos. La vivienda fue comprada legalmente a Dante Olivera y al día siguiente un hombre de apellido Ríos ingresó en ella ilegalmente. Según asegura el matrimonio, el usurpador es familiar de Olivera.

Ahora la familia Castro Bustos espera que el Primer Juzgado Correccional actúe para así poder volver a la casa, que con tan tu esfuerzo y esperanzas compraron.