Una celebración para despedir el año viejo y darle la bienvenida al nuevo es que celebró la comunidad huarpe en el límite entre San Juan, Mendoza y San Luis. La Organización Huarpe Pinkanta recibió el Inicio del ciclo nuevo con el canto de los coyoyos, anunciando la llegada del calor, de los nuevos brotes, coincidente con el cambio de estación. La actividad se realizó en El Encón, en el punto tripartito.

La fiesta de la comunidad es vivencial permite recuperar los legados de los ancestros.

La ceremonia fue presidida por el Omta Samay Ñerke, autoridad tradicional del pueblo huarpe pinkanta. Participó el Consejo de Ancianos y el Consejo de Jóvenes y autoridades del Ministerio de Desarrollo Humano. La fiesta de los huarpes permite recuperar los legados de los ancestros y los "mandatos", entre los que se encuentran la armonía con la naturaleza" y el respeto "por toda vida".

Luego de la puesta del sol, se realizó la ceremonia con el fuego.

"Para el pueblo huarpe el lugar donde se realiza esta celebración es simbólico, dado que es el sitio exacto donde se firmó el acuerdo de paz entre el pueblo preexistente huarpe y las correspondientes provincias de Cuyo. La comunidad despide el año que culmina con el pedido especial Amytayan chelay cuyultum al último sol del año viejo protector del día, para que se lleve todo los problemas, cargas, enfermedades, dificultades, pruebas no resueltas y obstáculos", dijo Raúl Alonso, de Desarrollo Humano.

Hubo música y canto.

La ceremonia tiene una parte muy especial, en la cual se realiza un pedido a la última luna protectora, junto con la naturaleza, humanos, animales, plantas, piedras, tierra, aire, agua, fuego, cielo y estrellas. Esta celebración es en homenaje a la fecha que da inicio al ciclo de la vida, donde se espera la salida del sol del año nuevo, al amanecer.