La Justicia de Rosario rechazó el pedido de una mujer que quería anular su matrimonio porque su esposo era gay. Según el fallo que se dio a conocer este martes, el demandado negó tener esa orientación sexual y argumentó que el conflicto comenzó cuando ella descubrió que había estado con otro hombre.

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La pareja involucrada en el caso mantuvo una relación de casi 10 años. Se conocieron cuando ella era adolescente, empezaron a salir y se casaron el 16 de marzo de 2013. Ambas partes coincidieron en que el vínculo se deterioró con el correr del tiempo y el punto de quiebre fue un e-mail.

El 5 de enero de 2018, la mujer de 33 años recibió un correo electrónico con la foto de una denuncia policial de su esposo para pedir una prohibición de acercamiento. El remitente se presentaba como una supuesta pareja de su marido y ella entendió que era parte de un intento de extorsión.

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En su defensa, el otro protagonista de la historia confirmó que había tenido una relación ocasional con ese hombre en agosto de 2017. Al respecto, argumentó que sentía un “alto grado de frustración emocional e insatisfacción” en ese momento, pero pero negó ser gay antes, durante o después de casarse.

No hubo engaño en el matrimonio

La pareja se separó tres días después de la discusión por el e-mail que ella recibió. En el marco de la causa en el Tribunal de Familia 7, la jueza Valeria Vittori consideró “inadmisible que la denunciante haya sido engañada en la orientación sexual” al momento de contraer matrimonio.

Durante el proceso, la magistrada dispuso entre otras medidas un pericia psicológica del demandado. La profesional a cargo concluyó con “claridad meridiana” que se trata de un hombre heterosexual y destacó que “la relación entre las partes tuvo una duración de 14 años en la cual siempre prevaleció la fidelidad”.

Vittori también tomó en cuenta testimonios de familiares y amigos de la pareja involucrada. Al margen de esas declaraciones, la perito que participó en el caso remarcó que ambos eran parte de un “vínculo patológico” en el que él era “vulnerable, producto de una relación tiranizada, con imposibilidad de decidir u opinar para no producir en la relación un malestar mayor”.