Uno de los policías condenados por la muerte de Jonatan Herrera quedó bajo prisión preventiva este martes. La Justicia ordenó su detención luego de que se revocara el fallo al considerar que Ramiro Rosales pudo cometer un asesinato y no un homicidio culposo, el delito por el que se lo había sancionado inicialmente.

La medida cautelar se dictó a pedido del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la querella que representa a la madre del joven de 23 años fallecido el 4 de enero de 2015. La Fiscalía argumentó que la resolución de la Corte Suprema de Santa Fe abre la puerta para aplicar una pena más severa y eso incrementa la peligrosidad procesal en torno a la situación de Ramiro Rosales como imputado.

El exintegrante de la Policía de Acción Táctica (PAT) había sido declarado culpable por la muerte de Herrera en 2017 y recibió una condena de 6 años y 6 meses. En 2019 quedó en libertad condicional y actualmente vivía la ciudad de Santa Fe, pero ahora permanecerá tras las rejas hasta que la Cámara de Apelaciones revea la causa.

El juez Gonzalo López Quintana aceptó la solicitud del fiscal Adrián Spelta y los representantes legales de María Cristina Herrera, quien estuvo presente en la audiencia junto a la hermana de Jonatan, Julieta Riquelme, y otros integrantes de la familia. De esta manera, Rosales quedó privado de su libertad ante la posibilidad de una pena mínima de 10 años y 8 meses, e incluso se baraja la posibilidad de que le dicten prisión perpetua.