El miércoles 8 de mayo de 2019, María Eugenia advirtió que su pareja en el baño y decidió escapar. Había vivido cautiva en esa casa durante 23 años y finalmente tomó coraje para huir. La causa en Rosario llegó a juicio oral y público y ella volvió para prestar un testimonio desgarrador sobre lo ocurrido.

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Según la investigación a cargo de la fiscal Luciana Vallarella, el imputado sometió a la mujer desde el inicio de la relación con Oscar Alberto Racco y la aisló tanto de su familia como de sus amigos. A partir del arresto en el barrio Cura, ella se mudó a otra provincia para reconstruir su vida, pero este martes regresó a prestar declaración.

“Para mí es cerrar esta historia y creer que se va a hacer justicia, que sean los 18 años que me prometieron”, dijo María Eugenia sobre el pedido de condena. Su relato fue tan extenso que el tribunal debió pedir un cuarto intermedio para escuchar todo lo que tenía que decir. No se cruzó con su ex, ya que lo hicieron pasar a una sala contigua.

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Después de declarar, la rosarina admitió: “Perdí la noción del tiempo. Fue revivir 23 años de horror”. En diálogo con Canal 3, recordó que el día de la huida corrió media cuadra y sintió que había avanzado “mil kilómetros”.

Cuando comenzó a vivir con Racco, Eugenia quedaba atada a la cama con una cadena cuando él se iba. Fue violada sistemáticamente, cocinaba y hacía trabajos de costura para su pareja y sus suegros en Santiago al 3500. No podía salir sola e incluso fue rapada para vestirse con ropas de hombre, así nadie la reconocía. También la obligaron a cambiarse a su nombre a “Lucía Puccio”, como la conocían en el barrio.