La noticia del cierre de Falabella cayó como un baldazo entre los 110 empleados que la firma tiene en Rosario, a quienes no les dieron demasiadas explicaciones. “Nos abrazamos entre todos y nos pusimos a llorar”, relató una de las vendedoras.

El holding chileno, que ya había cerrado casi todas sus sucursales en el país, decidió avanzar con la de Sarmiento y Córdoba en Rosario. Las razones extraoficiales tienen que ver con una brusca caída en las ventas, trabas a la importación de sus productos, tendencia al comercio virtual y alta suba de costos internos que no eran compensados por el nivel de facturación.

“El motivo real nunca te lo dicen, lo único que hicieron es comunicar la decisión que tomó el corporativo y nada más que eso. Nos van a dar un retiro voluntario”, dijo María, una de las trabajadoras rosarinas, a radio Mitre, y luego relató cómo fue el duro momento en el que se enteraron de la noticia.

“Esta mañana nos reunieron de parte de la gerencia y nos informaron que la tienda va a cerrar sus puertas dentro de 60 días. Esta situación la veíamos en el interior del país y Buenos Aires cuando cerraron las otras tiendas, no nos sorprendió pero nos duele”, indicó.

“Desde el más jerárquico hasta el más chico estamos en la misma, todos vamos a recibir el retiro voluntario. Acá trabajamos un montón de mujeres, la mayoría somos el pilar de hogar, estamos hablando de un panorama muy triste, cuando nos comunicaron la decisión hubo llantos y abrazos”, lamentó.

“Ojalá que dentro de este centro se haga otra cosa y se genere un puesto de trabajo, no solo para nosotros sino para Rosario porque la situación está muy difícil”, cerró la empleada muy acongojada.