Ambas localidades vecinas a Rosario anunciaron restricciones para quienes no fijaron domicilio allí.


Si bien era previsible que la cuarentena golpeara duro sobre el tránsito habitual entre Rosario, Funes y Roldán, la quinta jornada de aislamiento obligatorio concluyó con medidas severas en este sentido. Los intendentes de las dos últimas ciudades decidieron bloquear calles e impedir la llegada de visitantes, salvo en casos de extrema necesidad.

“Únicamente podrán circular personas con domicilio en la ciudad o quienes garanticen el abastecimiento de productos de primera necesidad”, anunció este martes José María Pedretti a través de un comunicado sobre la situación en la localidad del departamento San Lorenzo.

Los cortes que dispuso el Ejecutivo roldanense afectaron 14 calles con el fin de “centralizar las vías” de tránsito. Las autoridades reconocieron “la imposibilidad de cerrar por completo” los accesos en inmediaciones del cruce de las rutas nacionales 9 y A012. Sin embargo, aseguran que la decisión “es la más efectiva para multiplicar los controles y así evitar el ingreso de personas” que no tengan residencia permanente.

En el vecino Jardín de la Provincia el escenario es similar y también asoman las dificultades para quienes no fijaron residencia formal. El intendente Roly Santacroce dispuso el cierre del Camino del Cementerio, la Avenida Illia sobre el puente de acceso al aeropuerto, la colectora norte de la autopista Rosario-Córdoba y este miércoles restaba clausurar el ingreso por Tomás de la Torre y Jorge Newbery.

Desde la Municipalidad de Funes anticiparon que serán inflexibles a la hora de controlar la dirección que figura en el DNI de quienes circulan por la ciudad.




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