"Kity" contó cómo superó "el trance más difícil" de su vida después del trasplante de médula para ayudar a Gonzalo.


Pasados casi once meses desde que tuvo que afrontar la muerte temprana de uno de sus hermanos menores, Cristian Villagra habló por primera vez sobre su atípico retiro del fútbol profesional y la decisión de volver a ponerse los botines para jugar en Morteros, el pueblo cordobés donde nació y se crió.

“Uno siente el dolor todavía y le cuesta (se emociona). Pero seguramente Gonzalo estará en un mejor lugar y por eso estoy tranquilo también. Y volví a arrancar mi vida”, expresó el “Kity” sobre lo vivido a principios del año pasado. Por entonces había dejado la actividad en Atlético Tucumán ante la esperanza que abría la posibilidad de un trasplante de médula ósea para tratar la leucemia que padecía el tercero de los cuatro hijos de la familia.

La intervención concluyó con éxito en marzo de 2018 y Gonzalo murió tres meses después.

Dado que es tímido y estuvo concentrado exclusivamente en que las cosas salieranlo mejor posible entonces, el ex Rosario Central recordó sobre la gran repercusión de la noticia: “Si no tenés algún caso cercano, de algún familiar o conocido, uno no toma dimensión de lo que es. Y eso también fue una enseñanza para mí, para toda mi familia y para el resto de las personas que sabían de este caso y de tantos casos que hay en el mundo”.

Mientras Rodrigo da sus primeros pasos en la Primera de la Academia y Diego -el mayor- continúa su carrera en Defensores de Armstrong, el lateral que pasó por River Plate y por Europa mantiene viva la memoria de su hermano. “Gonzalo ya no está con nosotros físicamente”, explicó en una entrevista con La Voz.

“Kity” pasó de Rosario Central a River antes de emigrar a Ucrania.

De regreso a su primer hogar, Villagra se convirtió el refuerzo estelar de la Liga Regional de San Francisco, donde empezó su camino hasta llegar a debutar con la camiseta auriazul. En vísperas del estreno en 9 de Julio, admitió que “cuesta salir de esa inercia de lo que es el fútbol de Primera División”. Hoy la situación parece diferente, pero aclara: “Siempre en mi carrera cuando tenía unos días me venía. Hasta desde Ucrania me venía derecho, ja. Nunca me vieron en una playa. Yo me venía un mes a Morteros”.

“Yo siempre digo que hoy más que nunca me siento una persona normal, que puede andar por la calle. Me pongo a hablar con el vecino. La vida sigue… Tengo una nena de dos años (Alfonsina). Ella fue una bendición en un momento muy bravo. Es ella la que en el trance más difícil de mi vida me ha sacado adelante”, destacó el jugador.






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