Los voluntarios volvían de combatir los incendios en las sierras, pararon en un restaurante a cenar, y ahí se llevaron la grata sorpresa.


Bomberos Voluntarios de toda la provincia estuvieron trabajando en los incendios forestales de las sierras cordobesas, que recién este jueves lograron ser controlados. El lunes, desde el Cuartel de Balnearia, salió una dotación con cuatro voluntarios: Gastón Martín, Emanuel Bertuzzi, Emanuel Cavalie y Cristián Paz.

Ellos fueron designados a la zona de Unquillo, junto a otras dotaciones de la Regional 1. Apenas llegaron los derivaron a asistir una guardia de cenizas, 14 kilómetros montaña arriba.

A la madrugada del día siguiente, la orden fue dirigirse al Paraje San Bernardo para extinguir un frente de incendio que venía bajando de la montaña. La tarea les llevó seis horas, hasta las 11 de la mañana, para luego descender y comenzar a realizar la revisión de todo el perímetro, controlando que no se reiniciara ningún foco en la zona encomendada.

Por la tarde, debieron asistir de urgencia a Saldán, donde el fuego avanzaba a gran ritmo y había que evitar que pasara a otro cerro. La actividad terminó a las 19.30h, cuando emprendieron el regreso a su localidad de origen.

Bomberos Voluntarios Balnearia

En el camino de regreso, exhaustos, se detuvieron a cenar en un restaurante de Río Primero: “El cansancio nos estaba ganando y era la primera vez que nos sentábamos en una silla después de más de 24 horas, llevando puestos los pesados borcegos que caminando montaña arriba se sienten como si fueran de plomo”, comentan los voluntarios balnearenses.

“Volvíamos con todo ese cansancio y hasta con frustración porque por más que se logró frenar en muchos lados el avance del fuego, habían quedado muchos focos activos para dar batalla y muchos colegas quedaron arriba peleándola. Aunque también volvimos con con la frente en alto, orgullosos de haberlo dado todo, de haber recibido tanto de parte de tanta gente a través de sus donaciones de agua, alimentos y medicamentos”, relatan de regreso ya en su pueblo.

Pero antes de llegar a Balnearia, estando en Río Primero, cenaron y la sorpresa ocurrió al momento de pedir la cuenta: “Unos clientes que se encontraban en ese momento comiendo, se levantaron y nos dijeron que de ninguna manera dejarían que pagáramos la cena, felicitándonos por la labor realizada y deseándonos un buen regreso a casa”, cuentan y la voz se entrecorta de la emoción por una actitud de agradecimiento inesperada y espontánea.

“Actitudes como esas te recargan de energías para estar más que preparados ante el siguiente sonar de la alarma”, señalaron.




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