Funcionarios de la Regional III de Educación aseguraron a VíaRafaela que “estamos trabajando en el seguimiento de las burbujas”. El escueto mensaje ratifica la información publicada en exclusiva por este sitio: en al menos tres escuelas dejaron de dar clases con algunos grupos porque docentes o alumnos tuvieron síntomas de coronavirus y debieron aislarse.

“Ya vamos a brindar información oficial y certera”, adelantaron a esta web.

Vale destacar que el aislamiento preventivo forma parte del protocolo sanitario y que quienes se vieron afectados fueron notificados como corresponde. Serán las autoridades quienes deberían decir qué sucedió.

Es por ello que este sitio no dará a conocer las escuelas involucradas. De la misma forma que no se dio a conocer cuáles eran las empresas que activaban el protocolo durante los meses de septiembre a noviembre. ¿Por qué? Porque las personas afectadas se enferman, no cometen ninguna infracción o delito. Tampoco merecen someterse a un jurado público si, en realidad, cumplen con la normativa y lo que ocurrió está dentro del riesgo al que estamos sometidos en una ciudad que tiene transmisión comunitaria de COVID-19 desde hace meses. Dentro o fuera de las escuelas.

¿Por qué dar a conocer y publicitar esta situación, entonces? Porque el debate sobre el regreso presencial a las aulas sí lo es. La pregunta a hacerse es por qué esta situación no se ha puesto sobre la mesa por parte de los actores mediáticos que forman parte de dicha discusión.

Hasta ahora, no se confirmaron casos positivos. Y, aún si los hubiera, sería dificil determinar si se dio dentro del establecimiento educativo. Pero, el regreso a las aulas, inclusive con cuidados y protocolos, hará que esta clase de situaciones sean cada vez más habituales y cotidianas.

Quizás deberíamos empezar a acostumbrarnos.