El Concejo Municipal recibió a un grupo de gastronómicos que solicitaron que se liberen todos los horarios y restricciones, con estrictos protocolos. Como consecuencia de este encuentro, los ediles le pidirían una reunión al Ejecutivo para evaluar esta situación. 

Entre ellos se contaron Adriana Cavallero (una de las dueñas de Pido Pizza), Francisco Ingaramo (De Miga) y Evangelina y Maximiliano Dietz (Rotisería Santa Rosa).

"Consideramos que esta medida nos afectó de diferentes formas, pero bastante", dijo Cavallero, quien admitió que estos sectores en particulares, siguieron trabajando, aunque solo por delivery. "Reorganizarse implicó costos y tiempos. Y las ventas cayeron estrepitósamente en los dos primeros meses", indicó.

"Con estas últimas restricciones, tuvimos que volver a cerrar. Y readecuamos la forma de trabajar a nuevos protocolos. Lo que más nos movilizó fueron los motivos: si estamos en una situación sanitaria complicada, es entendible que se restrinjan actividades. Pero no es justo que sea a un solo sector, que es el que trabaja de noche", agregó Cavallero.

"No tiene asidero que los contagios se den de noche. Durante el día, la gente hace vida normal, cumpliendo protocolos. Nosotros también, incluso más, porque manipulamos alimentos. Por eso elevamos la carta al Concejo para que atiendan nuestro reclamo: que nos sentimos tratados de forma diferente al resto de los comerciantes. A las 20, cuando empieza el movimiento, no poder vender al mostrador lo que representa el 50% de las ventas, es muy complicado. Todos estamos endeudados después de este proceso", describió.

Por su parte, Ingaramo dijo que "no todos los rubros son iguales". "Después hubo rectificaciones al decreto, pero eso generó mayor confusión entre la gente", completó. "No es que hay una congregación de gente entre las 20 y las 21.30 donde se dan las mayores ventas, porque en el negocio no están más de 5 o 10 minutos". Finalmente, indicó que si bien las restricciones están a punto de terminar (este fin de semana), "lo importante es que no se prorrogue".

"No desconocemos la realidad sanitaria de la ciudad. Pero atacando solo la noche, no se resuelve el problema. No solo siendo afectado un sector", señaló Ingaramo.

La concejal y médica Brenda Vimo (PJ) coincidió en que "el problema no es la nocturnidad, sino la clandestinidad. Y que esto va a quedar por mucho tiempo, no va a ser por 15 días. Lo importante es escucharse. No entiendo la diferencia entre un kiosko y una rotisería, si hay un protocolo bien marcado. Hay que aprender a vivir con COVID".