Muestra un conflicto por el uso y la conservación de los recursos ecológicos. Se terminó de filmar en Alem a fines de 2019 y también tuvo como locaciones a Cerro Azul, San Ignacio y Mojón Grande.


Un guardaparque llamado Ismael Guzmán, interpretado por el actor Pablo Echarri, es el eje de la historia que plantea el thriller dramático “El Silencio del Cazador”, largometraje del director Martín Desalvo filmado en Misiones. En la película se usan herramientas del “western” tradicional en escenarios del lejano oeste de EE.UU.. 

Alberto Ammann interpreta al villano protagonista de “El silencio del cazador”, en el que su director Desalvo utilizó elementos del “western” en esta historia que se desarrolla en la selva de Misiones, informó la agencia española EFE.

Se terminó de filmar en Alem a fines de 2019 y también tuvo como locaciones a Cerro Azul, San Ignacio y Mojón Grande. Según contó Desalvo, el personaje de Guzmán está casado con Sara (Recalde), una médica rural muy comprometida socialmente. Sara fue tiempo atrás pareja del Polaco Benek (Ammann), hijo de uno de los fundadores del pueblo y uno de los hombres más poderosos del lugar.

Completan el elenco César Bordón (recientemente interpretó al mánager de “Luis Miguel, La Serie), Mora Recalde y el misionero Cristian Salguero (La Patota, El invierno y la serie Un Gallo para Esculapio).

“El ‘western’ era algo consciente desde el armado del proyecto, en la escritura del guion, porque me gusta explorar con una mirada personal pero con componentes clásicos de género”, afirmó en rueda de prensa telemática desde Argentina el director, que presentó este martes su película en la sección oficial del Festival de Cine en Español de Málaga.

En este caso, cambian “el lejano oeste por la selva misionera, pero hemos trabajado con el ‘western’, buscando la veracidad y respetando la construcción de los personajes”.

La película es “una parábola sobre la mala utilización de la humanidad sobre los recursos naturales, y cómo el enfrentamiento entre seres humanos puede traer este tipo de desastres que estamos viendo”.

“Los conflictos ancestrales y sociales y la actitud de macho, de creerse dueño de la naturaleza o del cuerpo de un animal, en general no terminan bien y nos llevan a un mundo cada vez más complicado”, añadió Desalvo.

“Veía el ‘western’ de entrada, con unos personajes muy bien delineados, actitudes heroicas en todos y cada uno con su razón para defender su postura”, señaló Echarri.

Para el actor, una de las claves del guion es “la lucha de clases”, con “un hijo de un colono rico de la zona enfrentado desde temprana edad y con un nivel de resentimiento en el tiempo”, y en el caso de su personaje, tras el “acto honesto de cuidar la naturaleza se translucía un enfrentamiento muy rancio”.

La selva es “un protagonista más, casi el protagonista excluyente”, según Echarri, que cree que la historia está “en un ‘in crescendo’ constante y tiene una despedida que deja muy alta la película y muy satisfecho al espectador”. 




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