Hablar de desfiles, pasarelas y modelos en Argentina es decir Pancho Dotto; reconocidos nombres como Pampita, Deborah del Corral, Araceli González, Valeria Mazza, Dolores Barreiro, Nicole Neumann, Iván de Pineda entre cientos y cientos más salieron de Dotto Models, la agencia que Luis Francisco Dotto fundó en 1984.

Pancho Dotto tiene largas décadas de recorrido en el jet set argentino junto a grandes nombres y siempre demostrando que con trabajo y perseverancia cualquier sueño se puede alcanzar. Hoy, alejado un poco más de las luces y los mega eventos, está instalado en “El Refugio” su espectacular chacra ubicada en la localidad entrerriana de Villa Libertador San Martín. Desde allí brindó una entrevista a la revista Hola donde cuenta su presente y su intención de quedarse definitivamente en la provincia litoraleña.

“Cuando comenzó la cuarentena pasé momentos de gran incertidumbre. Me hacía mucha mala sangre por lo que estábamos viviendo, y me la pasaba enganchado a los noticieros porque sentía que tenía que estar informado y saber lo que pasaba en la Argentina y el mundo. Pero desde que llegué, el televisor fue desapareciendo de mi vida y fui conectando con lo que verdaderamente importa”, cuenta Pancho Dotto desde su chacra de cuatro hectáreas. “Siempre tuve la fantasía de vivir acá, pero nunca había estado más de un mes… instalarme en “El Refugio” me cambió la vida”, reconoce.

Ante la pregunta de que si la mudanza a Entre Ríos es definitiva, Dotto no duda en afirmar “¡Totalmente!”. “En Buenos Aires tengo la casa de mis sueños, pero la voy a vender. No quiero volver porque acá estoy muy bien… Ahora tengo la vida de mis sueños, cerca de la naturaleza. Mientras te hablo estoy tomando mate, descalzo y caminando por el pasto. Esto no lo cambio por nada”, cuenta en relación a sus planes futuros.

La rutina en “El Refugio” mantiene ocupado a Dotto quien cuenta que antes tenía caseros, “pero ahora me encargo de todo yo”. “No puedo cargar mucho peso por mi columna, pero hago todos los trámites, superviso las obras y remodelaciones (cambié el alambrado y también hice un resto-bar en la antigua casa de los caseros), voy al pueblo a hacer las compras, le doy de comer a las gallinas. También preparo todo para la recepción de mis invitados el fin de semana. Estoy muy activo”, cuenta.

Es habitual ver a Pancho Dotto por las calles de Libertador San Martín a bordo de algunos de los vehículos de colección que atesora y que, además, suelen participar de eventos públicos como el desfile que se realiza anualmente en la calle principal de la localidad para conmemorar el aniversario.

Consciente de lo que logró construir y de todo el camino hecho, Pancho Dotto reconoce: “Yo tuve una vida muy intensa. Siempre me enorgullecía diciendo que me iba a morir trabajando y ese tipo de tonterías, y hoy me doy cuenta lo loco que estaba. Vivía para los demás, para el trabajo, para mis modelos. Hoy mi vida pasa por mí”.

Le preguntan a Pancho Dotto si se arrepiente de algo y no duda en afirmar que “En algún momento tuve bronca, porque sentía que no había recibido nada a cambio… pero como dice el dicho, me gusta hacer el bien sin mirar a quién. De corregir algo, hubiese hecho una vida más razonable y hoy en vez de dormir con mi perro Crack estaría acompañado por una mujer”.

Finalmente reflexiona y sentencia que le gustaría enamorarse. “Recuperé la vitalidad de sentir que puedo con todo. Porque muchas veces la gente a determinada edad se va abandonando, pensando que el tiempo ya le pasó… ¡pero sólo pasa cuando uno muere! Y quiero morirme joven lo más viejo posible”, dice.