Doña Paula fue a la cancha con su camiseta: "Tenía ganas de subirme al alambrado", aseguró emocionada.


El fútbol despierta pasión en sus hinchas y a pesar de las lágrimas, el enojo o alegrías los fanáticos siguen alentando sus colores hasta el final. En la cancha o en sus casas, siempre acompañando al club de sus amores. Haciendo promesas, rezando, con cábalas, de cualquier modo pero siempre junto a su club y ese es el caso de Paula Aranda de 95 años que el domingo festejó la permanencia del “Patrón” en primera. 

La abuela del barrio El Sol se declaró “fanática furiosa” de rojinegro de Paraná y en la previa al partido ante Defensa y Justicia, que Mario Sciacqua consideró el empujón necesario para lograr la permanencia, Doña Paula visitó el estadio Presbítero Grella, acompañada por UNO, y roció con agua bendita a todos los jugadores. 

Doña Paula recibió de regalo la remera de Patronato firmada (UNO).

Paula antes iba seguido a la cancha con su hijo, pero estuvo muchos años sin ir a las tribunas del Grella porque sufre presión emotiva, pero hace tres semanas volvió y no solo recorrió las instalaciones sino que charló con el DT y roció con agua bendita a los futbolistas Manos, pies, rodillas y cabezas, todo sea para que el “Patrón” se quede un años más en primera. 

Ella deseaba conocer a los jugadores del nuevo plantel para trasmitirle sus “buenas energías” y lo consiguió porque los paranaenses sorprendieron y superaron a los de Varela que peleaban codo a codo con Racing por la cima de la Superliga.

En la previa a la definición del descenso, desde el club le acercaron una remera firmada por todo el plantel y fueron los mismos jugadores los que la llevaron a su casa. Aprovecharon para pasar un rato con la “abuelita” Paula y le consultaron si iban a ganar y ella les aseguró: “Sí, le vamos a ganar pero métanle pata. No le tengan miedo porque ustedes ganan bien”.

Paula contó como vive cada encuentro del club de sus amores: “Me cuesta hasta mirar los partidos. Miro por televisión, de reojo algunas jugadas, y ya me voy para otro lugar de la casa. Al rato vuelvo a ver cómo va, me pongo muy nerviosa“. Pero el domingo ante Argentinos Junior la abuela fue a la cancha a estrenar y presumir su casaca nueva: “Fue hermoso”, aseguró con una sonrisa.

La abuela bendijo el club y a los jugadores (Captura vídeo).

A la cancha fue invitada por su diariero y con toda su familia. Detalló que llevaron mate al estadio porque otra cosa le iba a caer mal, pero cuando salieron los jugadores a la cancha se olvidaron de todo. “No comí de la ilusión de la alegría de que tenía que ir a esa cancha bendita“, contó. 

El segundo gol de Carabajal hizo que Paula no aguantara más y las lagrimas comenzaron a brotar, la alegría de la abuela era evidente. Además del resultado estaba maravillada por la armonía del club que tanto ama: familias disfrutando del gran logro. 

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Pero no solo los futbolistas fueron el centro de esa tarde de domingo, Paula contó que la reconocieron y “hacían cola para abrazarme, me decían ‘Gracias Paulita’“. Además contó que cuando los muchachos la visitaron ella le dio una botella de agua bendita que tenía preparada: fue la que Sciacqua usó para “regar” la cancha. 

Doña Paula junto a Sciacqua (

“Usted sabe que tenía ganas de subirme al alambrado e ir a presentarme con los chicos (jugadores) pero era una falta de respeto”, contó y agregó: “Lloré como una criatura de la alegría“. 

Doña Paula vivió uno de los días más felices y fue porque “para mi Patronato es como si fuera un hijo, un nieto. Un ser querido, lo adoro, lo quiero y lo respeto. Le deseo suerte a todos”. 

Pero lejos de distenderse por la permanencia, la abuela le mandó un claro mensaje a la Comisión Directiva del “Patrón”: “Vayan buscando para reponer lo que deja Bértoli“, el arquero histórico del “Negro” que “cuelga los guantes luego de 16 años en el club. 

Bértoli deja el fútbol (José Almeida).

Pongan unos pesos más y traigan una cosa buena. No traigan eso que está todo desecho porque cuando lo largan es porque ya no sirve”, resaltó y le habló a Sebastián Bértoli: “Le agradezco infinitamente, le va a costar mucho porque yo vi como lloró. Como lloró él, lloré yo”.




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