Las internas temen por sus vidas ya que la joven las amenazó de muerte. Denunican comportamientos extraños. 


Dos internas de la Unidad Penal n° 6 de Paraná que comparten pabellón con Nahir Galarza desmienten su denuncia de “acoso y abuso” y aseguran que la joven de Gualeguaychú las amenaza de muerte, tiene planes de fuga y consume estupefacientes, entre otras cosas. 

Se trata de Griselda Bordeira y Ludmila Natalí Soto, ambas ex Policías de Entre Ríos que cumplen condena en la cárcel de mujeres en el Pabellón de Seguridad. Las ex uniformadas elevaron un escrito dirigido a la jefa de Tratamiento de la Cárcel de Mujeres, Luján Ojeda pidiendo que intervenga en los conflictos que genera la joven condenada a cadena perpetua por le crimen de Fernando Pastorizzo. 

Las mujeres denunciaron “continuas situaciones que generan malestar como consecuencia de las acciones inadecuadas, incómodas y molestas que rozan acciones delictuales de la interna Nahir Galarza“, según detalla AHORA

“Es de conocimiento de las autoridades del Servicio Penitenciario y de la Justicia mis diferencias con Galarza, sobre todo, en el poco apego a la vida, al confesar su intención de atentar contra mi vida al manifestarme que debía temer de ‘no despertar nunca más‘”, señaló Bordeira en el escrito.

Además, resaltó que en el pabellón había marihuana que pertenecía a Galarza. Esta situación fue denunciada ante las autoridades y “como represalia (Nahir) nos amenazó de atentar contra nuestra integridad física”.

Al mismo tiempo manifestó su preocupación sobre la denuncia que radicó la joven de Gualeguaychú en contra de Soto por supuesto acoso. “Soy testigo de la relación que ambas compartían. Una relación de amistad y compañerismo, consensuada entre amas partes. Jamás observé que Galarza se manifieste en disconformidad con esa relación”, desmintió la ex policía los dichos de su compañera. 

Y sostuvo que esta actitud cambió luego de que se denunciara el tema de los estupefacientes. Al mismo tiempo enumeró varias situaciones de amenaza que vive ella, sus compañeras y familiares: entre ellas amenaza de muerte para ambas ex policías, “llamados intimidatorios por parte del madre de Galarza a la familia de Soto“. 

“Imaginará la preocupación por encontrarme ante una persona capaz de protagonizar lo detallado, ¿qué más se puede esperar? No es menor su arrogancia al manifestar que posee acceso a los medios, con la creencia de que la habilita a actuar con impunidad y despreocupación, sin medir el daño que genera a los demás”, señaló.

En cuanto al descargo de Ludmila Soto, quién fue acusada por acoso y abuso por Nahir, señaló: “Temo por mi integridad física. […] Galarza me mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Bordeira. Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida”. Y agregó: “Temo por sobre todas las cosas, que la interna se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre, y responsabilizar a Bordeira“.

También sostuvo que no descansa como corresponde ya que teme que “ocurra una situación en horas de la noche”, por lo que teme por su salud psíquica. “Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad o permanece inmóvil observándonos mientras dormimos“, detalló y señaló que no tuvieron respuesta por parte de las autoridades por lo que acordaron con “las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia“.

“Pero mucho más temo porque creo convertirme en un instrumento para lograr sus objetivos“, remarcó y confesó que “en reiteradas oportunidades cuando la relación de compañerismo existía, me comentó que se encontraba arrepentida de no haber sido alojada en la unidad penal de Gualeguaychú, y solía decirme que en esta Unidad Penal (por la de Paraná) era difícil escaparse”.

Para finalizar apuntó al padre de la joven. Sostuvo que Galarza le dijo que “de no revertirse su condena, no permanecería 35 años y que lo tenía conversado con su padre. Temo ser herramienta de su propósito”.






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