El boxeador paranaense nos acerca una reflexión muy cercana a los días de pandmia que, como sociedad, estamos viviendo.


Hasta hace unos días la pandemia solo se hacía sentir lejos de mi entorno, si bien algunos conocidos y amigos lo padecieron, salieron airosos de tal contagio, unos sufrieron más que otros pero al final terminaron con la mano en alto. Pero hace un par de semanas me enteré por un amigo que Alejandro, un ex jefe que tuve alguna vez, padecía covid y estaba grave, no fuimos muy cercanos pero era un tipo que me caía bien, desde su lugar de jefe no se hacía desquerer ni nada por el estilo.

 Me acuerdo nuestras charlas en el camión, él me hablaba de sus aventuras de cacería en el sur, ciervos y jabalíes, hablábamos a veces de autos también, y de la vida misma como en todos los trabajos… Me caía bien.

Hace unos días lamentablemente perdió la batalla contra el virus y dejó de estar entre nosotros físicamente, dolor es la única palabra asociada a esta situación en el diccionario de mi cabeza. Como si esto fuera poco Romi, ex integrante del team,y hermana de la más querida y solidaria del grupo, Gri, venía batallando hace tiempo con otro malestar conocido y odiado,una enfermedad que muchas veces hace caso omiso al positivismo y la fe, y sigue su camino devastador, ella no tuvo más remedio que partir, joven y con ganas de vivir, con una familia que la quiere y la va a extrañar eternamente… A veces la vida golpea, y no da tregua.




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