El informe divide a la provincia en cuatro zonas y detalla los kilos necesarios para que la cosecha sea positiva.


Un productor en Entre Ríos necesita obtener 1.740 kilos por hectárea promedio de trigo para hacer frente a los costos en la campaña 2018/19, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de la provincia y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Las entidades hicieron el cálculo y coincidieron en el diagnóstico, tomando como referencia un precio esperado de $9.191 por tonelada y en el caso de la cosecha se consideró un valor fijo de $2.544 por hectárea.

El informe tuvo en cuenta el costo medio de labores e insumos, el margen bruto por unidad de superficie, el rendimiento de indiferencia y el retorno directo por peso gastado.

El documento divide por zonas al provincia, segmentando productivamente la provincia en norte, sur, este y oeste. Para la zona sur, un productor necesita 1.700 kilogramos sin arrendamiento y 2.070 con arrendamiento de trigo para alcanzar un resultado positivo; mientras que para el norte debe obtener 1.510 y 1.740, respectivamente.

En la zona oeste, necesita 1.650 y 2.010 kilogramos sin y con arrendamiento; en tanto que en el este de Entre Ríos tendrá que producir 1.510 y 1.750, respectivamente.

Los precios de los insumos (semillas, agroquímicos, fertilizantes) tomados para el cálculo del costo de implantación y protección del cultivo fueron los vigentes durante mayo de 2019. En tanto, se tomó un valor del arrendamiento equivalente a ocho quintales de soja por hectárea por año para la zona sur y a cinco quintales para la zona norte.

Para el precio de venta, se tomaron valores en dólares vigentes durante mayo de la Bolsa de Comercio de Rosario, mientras que para la conversión de la moneda de dólar a peso, se consideró el valor del dólar futuro a diciembre de 2019.

Asimismo, se calcularon los costos medios de labores e insumos por tonelada de grano, para “visualizar el nivel de competitividad”; y el rendimiento de indiferencia (producción que cubriría los costos totales del cultivo por unidad de superficie). También tuvieron en cuenta el resultado económico por hectárea sin incluir los costos de estructura de la empresa; y el retorno directo por peso gastado.






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