Entre la madrugada del viernes y sábado, en la localidad de Campo Grande se dio un suceso tanto insólito como increíble y atroz. El histórico negocio “Agroventas” de la localidad fue desbaratado de dinero, electrónicos, joyas y hasta los discos duros de las cámaras de videovigilancia.

Los responsables conocían perfectamente cómo debían proceder, teniendo quizás datos precisos y ser suficientemente capaces de que nadie los oyera ni lograra verlos transitando por inmediaciones de la Avenida Los Cafetales.

El día sábado a las 07:30 horas aproximadamente, la actual propietaria del negocio, de 28 años, concurría con su concubino como de costumbre a proceder a la apertura del mismo. Cuando ingresaron, se percataron que un exhibidor que comúnmente contenía celulares, estaba vacío. También faltaban las bombillas de plata, alpaca y acero para el mate.

En ese mismo momento al ingresar al área de administración, su concubino se encuentra con el peor escenario: la caja fuerte abierta de par en par, completamente vacía. Las joyas, el dinero y los recuerdos de la familia se habían evaporado.

Para lograr dicho cometido, los ladrones cortaron una parte del tinglado en la zona ampliada del local, por el que ingresaron sin realizar mayores esfuerzos. Como estaban al tanto de que el comercio contaba con cámaras pero no con sensores de movimiento, no encontraron problema alguno en realizar el cometido, llevándose al finalizar los discos duros de las mismas.

Según averiguaciones policiales que aún se encuentran en curso, pudo estimarse que se alzaron con un botín que, en dinero, rondaría los 2.000 dólares, 1,5 millones de pesos, 50 mil reales, además de joyas y alhajas en oro y plata, lingotes de oro, celulares, dos relojes marca Citizen y dos marca Rolex de caballero. También se habrían llevado una caja pequeña con cambio de uso en el supermercado.

Para poder retirarse con todo el botín, habrían utilizado dos mochilas –que también se encontraban para la venta-, saliendo por el portón trasero de la sección mayorista del emprendimiento, con sólo romper un candado.

Fueron pocas las imágenes captadas por las cámaras de las inmediaciones y ninguna que ayude a la causa. Los vecinos tampoco oyeron golpes que debieron haber realizado, ya que la caja fuerte de 1,80 metros de altura habría requerido mucha fuerza y certeros golpes para proceder a su apertura. “Sabían cómo abrirla, no fueron improvisados”, mencionó una fuente cercana a la investigación.