En el marco de la importancia de la educación, Lucila González, una habitante de las orillas de la Cordillera del Viento, en Neuquén, compartió su historia de vida, donde contó cómo logró educar a 10 hijos teniendo pocos recursos.

En diálogo con LM Neuquén, la mujer reveló que hace 40 años se comprometió con David Morales, con quien tuvo 10 hijos, cinco mujeres y cinco hombres. La familia se unificó en el campo donde hasta el día de hoy, la pareja vive, y se criaron con enseñanzas y aprendizajes que no todo niño tiene.

En este contexto Lucila comentó que en El Pino, un área de bosques a 8 km de la localidad de Manzano Amargo, fue donde se ubicaron y comenzaron la vida de cultivo y ganadería. En él plantaban arvejas, choclo, zanahoria, papas y demás. Posterior a esta siembra ella empezó a incursionar en producción en invernaderos.

“Siempre me gustó sembrar y tener mi propia verdura. La producción es para nuestra casa y para convidarle a nuestros hijos y a aquel que nos visita”, relató Lucila con orgullo. En la actual temporada la producción de gran cantidad de zapallos y de considerable tamaño le dieron la razón de que hay que animarse a producir.

Lucila González. Foto LM Neuquén.

Al tiempo que la mujer sostenía que le encanta la vida en pleno campo contó cómo hizo para educar a sus hijos en estas condiciones: “Yo recuerdo que me iba a caballo a la escuela de Manzano Amargo, era muy sacrificado”, dijo al recordar su experiencia, la misma que implementó para con su familia: “Los llevaba a caballo hasta la escuela albergue los lunes bien temprano y los iba a buscar los viernes por la tarde”, cuenta con la mirada en el recuerdo de aquel sacrificio. “Después, cuando más hijos iban a la escuela, los llevaba también con la compañía de otro caballo sillero”, resaltó. Por fortuna con los años las cosas fueron mejorando y un medio de transporte ya cumplía esta “procesión escolar” en este paraíso neuquino.

Lucila González. Foto LM Neuquén.

A su vez sobre la pandemia que azota al mundo, comentó que la transitan con bastante seguridad. “Aquí tenemos dos puestos vecinos nomás y casi que no vamos al pueblo, siempre nuestros hijos nos asisten. Igual nos cuidamos mucho”, finalizó la mujer.

Lucila González. Foto LM Neuquén.