La escalada al volcán Lanín es una suerte de terapia para este grupo de mujeres que busca algo más que hacer ejercicio y deporte. Se trata de una experiencia única en donde conectan con la naturaleza.

Adriana Saavedra, Claudia Vásquez, Letti Fuentes, Cecilia López Romero y Patricia Morales se conocieron en el grupo “Mirá como lo hago”, de entrenamiento y montaña de la ciudad. No todas eran amigas, pero después de compartir días y noches juntas, y pasar días de aventura en la montaña, la vida parece haberlas unido.

Cuatro mujeres unidas por sus historias de vida y la montaña

Adriana es empleada administrativa en el Ministerio de Educación de la provincia de Neuquén y como muchas personas, en un momento de su vida sintió que estaba estancada.

“En un momento tenía todo resultado, ya reparada económicamente y al inicio de 2019 sentí un fuerte dolor en el pecho que no me dejaba respirar. Me diagnosticaron un tumor de 17 centímetros en el mediastino, un lugar entre el pulmón y el corazón. Y ahí la palabra cáncer formó parte de mi vida“, contó Adriana en diálogo con el medio “LM Nequén”.

“Una vez en 2019 abrí mi libreta y entre las metas que tenía era escalar el Lanín, esa no estaba tachada, así que empecé a entrenarme”, contó.

Mientras asistía a las sesiones de quimioterapia, un día vio que en una carpeta tenía anotada la frase “mirá como lo hago”, la misma que coincidió con el grupo de montañismo; fue como una señal de lo que sería dos años después. “Sin dudas era por ahí, esa frase la había anotado en un folio de mis estudios oncológicos”, recordó Adriana.

“Es gente inquieta y arranque con ellos. Estuve todo el 2021 entrenando a conciencia y solamente paré una semana para sacarme el catéter por donde me pasaban la quimio. Ese fue el sueño que después se convirtió en un proyecto “, agregó la mujer.

Cecilia, es psicóloga y docente. También se sintió desanimada en un momento de su vida. Sin embargo, cuando conoció al grupo “Mirá cómo lo hago” se dio cuenta de que había mujeres con vivencias similares. Que atravesaban historias fuertes, de dolor y superación, todas de distintas edades con las que pudo compartir, no sólo el deporte, sino la unión y un propósito de fondo: hacer cumbre en una montaña.

“Un día me puse en contacto con el profesor y sin decir nada, la propaganda era la de ir a escalar el Lanín y yo empecé no con el objetivo de ir al volcán, sino de conocer gente nueva en el grupo, de estar en contacto con la naturaleza y me encontré con un montón de mujeres; más que nada de distintas edades, de distintos momentos de la vida, grandes, chicas y jóvenes. Vi que había mucho compañerismo, con ganas de superarse de demostrar no a los demás sino a sí mimos de los que eran capaces “, recordó Celilia.

Letti Fuentes Demur es docente de nivel inicial y cuenta que la montaña es una suerte de lugar sagrado donde el cambio de aire y las horas que se pasan en el grupo, los marca para siempre.

“Te replanteás cosas, todo lo que no suma a la mente y al espíritu, te quedás con lo más significativo que es la salud y los afectos”, reflexionó la docente, en cuanto al contacto con la naturaleza.

Cuatro mujeres unidas por sus historias de vida y la montaña

“En esas conversaciones nos vamos conociendo, vamos sacando temas de conversación que se van encadenando en otros y vamos hermanándonos más profundamente. Las fortalezas y debilidades de cada una de las mujeres “, agregó Letti.

Patricia es abogada, mediadora y profesora de la Universidad Nacional del Comahue. También conoció al grupo “Mirá cómo lo hago” tras varios años de vivir en Neuquén capital.

“Empecé con un amigo a entrenar y con la pandemia se fue suspendiendo. Ingresé a este grupo donde conocí a Claudia, Ceci, Adriana y Letti. Se van creando grupos de amistades, de contarnos nuestras vidas. A mí me sirvió la montaña, estaba haciendo el duelo de mi papá porque había fallecido hace muy poco “, contó Patricia.

Claudia es abogada de Familia en Neuquén y siente que el volcán Lanín es como “el gran maestro”, donde uno puede ganar o fracasar en el ascenso, y que la cumbre no es lo más importante, sino la aventura y el aprendizaje. También confesó que en el camino al ascenso, logró reafirmar el sentimiento del “yo puedo” a pesar de las adversidades.