El sábado 26 febrero, un grupo de 24 personas llegó a la seccional del campamento Veguitas y entre ellos estaban Olivia Grillo Cortalezzi, proveniente de Buenos Aires, y Santiago D’Amico, nacido y criado en Mendoza. Ambos tienen discapacidad física e hicieron cumbre en el Parque Provincial Cordón del Plata.

Los jóvenes llegaron al campamento de Potrerillos para disfrutar del aire libre y la naturaleza, ya que es algo que Oli y Santi comparten mucho. El recorrido fue realizado con equipamiento especial, la joven de Buenos Aires, tiene una silla de trekking llamada Joëlette, que es importada y adquirieron sus madres por su cuenta. Mientras que el pequeño mendocino fue porteado, es decir transportado en una especie de mochila tipo canguro.

Así fue transportado Santi. Foto: Gentileza

La aventura comenzó gracias a que Marilina Brandi, la mamá de Santi y las mamás de Olivia, se hicieron muy amigas por las redes sociales, por lo que invitaron a toda la familia de Oli a venir a Mendoza y cumplir un poco el sueño de recorrer toda Argentina.

Olivia tiene una página llamada @diversatumente, donde comparte mucha de sus experiencias y alienta que otras familias o personas con discapacidad a que se animen a realizar diversas actividades.

La experiencia fue maravillosa, 24 personas, entre tías y tíos, primas, primos, amigos, hermanos, y guardaparques hicimos la cumbre del amor compartido a 3.215mts de altura en el campamento Veguitas en el Parque Provincial Cordón del Plata”, afirma Caro, mamá de Oli, en diálogo con Vía Mendoza.

Parte de las personas que acompañaron a Santi y Oli. Foto: Gentileza

Previo a dirigirse al lugar, se comunicaron con los Guardaparques del Parque Provincial para tener una mejor experiencia. “Fue hermoso realmente cómo nos recibieron, ellos estaban esperándonos en la seccional, ahí dejamos los autos y nos acompañaron todo el camino”, agrega Marilina.

Guardaparques que acompañaron a Oli y Santi. Foto: Gentileza

Lo que más agradecen de los guardaparques Claudio Ruiz, Damian Mariotti, Laura Moyano y Lucas Aros, es la predisposición. Sus ganas de aprender y conocer las necesidades de las personas con discapacidad. Incluso, durante el trayecto del recorrido ayudaron con la silla de senderismo de Oli, porque hubo momentos en donde la tuvieron que levantar por el camino de piedras.

La historia que los une, el amor por la naturaleza

Olivia tiene 11 años, estuvo 9 años en silencio hasta que pudo empezar a comunicarse a través de CAA (Comunicación Aumentativa Alternativa). Ella escribe en un tablero alfanumérico de baja tecnología letra por letra lo que quiere decir. La familia de Escobar, Provincia de Buenos Aires, está compuesta por sus mamás y su hermano. Ellos tratan de tener salidas al aire libre todas las veces que pueden.

Los primeros niños con discapacidad motriz en lograr llegar a la cima del Parque Provincial Cordón del Plata. Foto: @diversatumente

“Se dice que la naturaleza es para todos, pero no es así porque sin el equipamiento adecuado muchas personas con discapacidad motriz no pueden acceder. A nosotras nos cambió la vida tener una silla de senderismos adaptando para salir a vivir en familia aventuras sin límites. Ya no es opción separarnos entre los que pueden y los que no acceder a espacios naturales, caminamos juntos”, comenta Caro.

Oli y sus mamás en el trekking del Cordón del Plata. Foto: Gentileza

Afirma también que lo maravilloso de ésta experiencia fue el amor y la unión que se formó entre todos, caminar haciendo equipo, llegar a ser uno.

El mensaje de Oli para los que tengan familiares con discapacidad es: “Deseo que las familias se animen a confiar en sus hijos por sobre todas las terapias y médicos, porque la vida pasa mientras vivimos. Disfrutar debería ser lo primero. Que se escuchen nuestras voces.”

Por otra parte, Santiago D’Amico tiene 4 años, es de Luján de Cuyo y disfruta mucho las actividades al aire libre. Él tiene parálisis cerebral y aún no tiene elegido su método de comunicación, pero están en proceso de selección.

“Un poco el propósito de Olivia es motivar a otras personas con discapacidad a animarse a estas experiencias de turismo y aventura, y mostrar como con el equipamiento acorde y el aporte de la familia pueden animarse a todo”, cuenta Marilina.

Fue por esta motivación y fuerza arrolladora que emanan que la familia D´Amico-Brandi no pensó demasiado en las trabas, dejaron los miedos atrás y confiaron en Santi para poder hacer este trekking. “Santi la paso espectacular, lo disfruto muchísimo, estaba muy contento”, agrega la mamá.

Santi y su mamá, durante el recorrido. Foto: Gentileza

Por último, tanto Caro como Marilina afirman la importancia de que los Parques Nacionales o Provinciales cuentes con este equipo especializado, con la ayuda del Estado, ya que este tipo de sillas no son consideradas parte de la salud por las obras sociales.

Oli y su familia, planean volver a Mendoza en diciembre para ir al Aconcagua y desde ya quieren invitar a que todos los que quieran ir se sume, participe y sientan que tienen un espacio ahí, que estas actividades las pueden hacer.

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