La fiscal de Homicidios Andrea Lazo imputó en la tarde de este miércoles a los cuatro detenidos por el asesinato de los hermanos Franco y Kevin Álvarez, desaparecidos desde el 7 de junio, tras cobrar un trabajo en Los Corralitos Guaymallén.

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De esta forma fueron imputados por “homicidio calificado por alevosía por el concurso premeditado de dos o más personas y por homicidio agravado por el uso de arma de fuego” los hermanos Luis y Omar Andrada de 37 y 32 años de edad respectivamente y Fabián Dagostino de 51 y su hijo Axel de 21.

Se tratan de dos obreros que compartieron labores con los hermanos y del hombre que les dio trabajo en la construcción a las víctimas y su hijo antes de que desaparecieran.

Para la fiscal estas cuatro personas tuvieron participación directa en los asesinatos de los hermanos. De ser hallados culpables arriesgan una pena de prisión perpetua.

Desde fuentes judiciales se supo que ninguno de los sospechosos optó por su derecho a declarar.

Los cuerpos de Franco y Kevin Álvarez de 28 y 18 años de edad, fueron encontrados el lunes pasado cerca de las 17.20, cuando una mujer llamó al 911 e indicó la presencia de dos cadáveres en inmediaciones de calle Los Pinos y Sadec, zona de Los Álamos. Se trata de un sector con montes, rodeado de algunas fincas y utilizado frecuentemente para quienes realizan enduro y motocross.

Los cuerpos estaban sumergidos en un desagüe, y la mujer observó un brazo y un pantalón color azul entre medio de ramas.

Ya con la llegada de la Policía al lugar, advirtieron que eran dos los muertos. Uno con zapatillas negras y remera mangas largas oscura; y el otro, con zapatillas blancas y pantalón de jean. Luego se determinó que eran hombres, de contextura delgada y en evidente estado de descomposición.

Según su madre, en la siesta del lunes 7 de junio pasado, ella –Beatriz Fretes- y sus dos hijos Franco y Kevin Álvarez tomaron un colectivo en Colonia Bombal, Maipú, donde viven y cerca de las 15.30 llegaron a Rodeo del Medio, donde los jóvenes se bajaron, en tanto que la madre siguió viaje.

Cerca de las 21.45, como no habían llegado, la madre los llamó por teléfono y le contestaron que estaban esperando que les pagaran para volver, algo que luego la Policía corroboró como cierto. Esa fue la última comunicación que tuvieron con su madre. Minutos más tarde el teléfono de Kevin Álvarez se apagó.

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El martes en la mañana, la madre avisó a un conocido de Rodeo del Medio que los chicos no había llegado y esa persona fue a la comisaría a poner la denuncia. Sobre el mediodía, personal de Investigaciones se comunicó con la madre de los jóvenes para entrevistarla y obtener más datos sobre la desaparición.

Los policías corroboraron que la persona que los había contratado les había pagado los 14.000 pesos que le debían y luego los dos albañiles fueron hasta un quiosco cercano, donde consumieron unas bebidas.

Días después se hizo un rastrillaje por la zona cercana al cruce de Olascoaga y Buenos Aires, en Los Corralitos, donde se encuentra el loteo donde fueron vistos por última vez. Los perros que buscaron rastros por el lugar no dieron ninguna pista a los investigadores. Como el rastro se cortó en el quiosco, sospechan que allí habrían subido a un auto. La necropsia reveló que los hermanos recibieron una golpiza y luego fueron ejecutados con un arma calibre 22.