Son cada vez más las personas que adoptan el veganismo o vegetarianismo como forma de vida y, si bien es una decisión, solo pueden disfrutar de la comida puertas adentro de su casa o cuando ellos son quienes cocinan. Es que a la hora de reuinirse con amigos en un bar, no hay variedad en las cartas, desconocen el tema o la calidad de los productos deja mucho que desear.

Los veganos y vegetarianos reclaman que en los bares más concurridos de Mendoza no pueden acompañar unas buenas pintas de cerveza o tragos con comida chatarra” como hacen sus amigos, ya que lo único apto en la carta siempre son las papas fritas.

Y, en el caso de que les brinden otras opciones, no son buenas las elaboraciones o están desinformados sobre las preparación de las comidas.

No hay dudas de que el veganismo creció en el último tiempo, y la mayoría de los locales gastronómicos no logra o no les interesa adaptarse a un público que no consume alimentos que contengan productos de origen animal. Estas personas manifiestan estar disconformes con la oferta, la que no está a la altura de sus gustos y necesidades.

Bares de calle Arístides. Nicolás Rios | Los Andes

El problema de elegir dónde y qué comer

Marcos De Boni tiene 27 años, a los 22 años se hizo ovolacto vegetariano, pero hace dos años se sumó al veganismo. El joven comentó a Vía Mendoza que su experiencia en bares de la provincia es mala: “La única opción es comer papas fritas. Existen muchísimas cosas y recetas simples, que se pueden hacer más baratas que las comidas de origen animal, e incluso pueden cobrarlas igual o más caras”.

Además, resaltó que en lugares importantes o que ya son franquicias “simplemente es como si no existiéramos. En otras ciudades, como Buenos Aires, es muchísimo más común que tengan opciones y, si no tienen, al menos conocen qué significa y se disponen a preparar algo apto y que respete al cliente”.

Según la percepción de Marcos, los locales gastronómicos “ignoran el término, el movimiento y el cambio cultural que se está gestando, están atrasados”.

Hasta me han ofrecido pescado o pollo creyendo que eso come un vegetariano. Realmente hay mucho desconocimiento sobre el tema y es necesario que se empiecen a renovar y a abrir a un público de la nueva generación que rechaza el abuso y la explotación en lo que consumen”, dijo De Boni.

Por su parte, Agustina Pérez (17) indicó que le molesta que cada vez que sale con sus amigos, no encuentra una opción vegetariana o vegana. “Ya ni me esfuerzo, porque sé que no hay, y lo que hay es básico. Si salgo, sé que me voy a pedir papas fritas o algo algo así”, dijo la joven oriunda de Ciudad quien desde hace un año y medio incursionó en este estilo de vida.

Alimentación a base de verduras y legumbres.

Y comentó que le gustaría encontrarse con sándwiches de verdura o hamburguesas aptas. “No estamos pidiendo platos extravagantes o muy elaborados. Me ha pasado que he comido hamburguesas y la verdura ha estado horrible o no son frescas”, agregó Pérez.

Fiorella Bonati (31) es de Maipú y hace 18 años que es vegetariana y ocho que es vegana: “Yo que llevo bastante tiempo, diría que los bares de Mendoza dejan mucho que desear”. Y añadió: “Me siento excluída en la mayoría de los lugares. Pareciera que no tenés derecho a salir a comer. Porque no es justo que yo tenga que llevar a mis amigos a los lugares en los que yo puedo comer, te hacen sentir bichos raros”.

Pedimos que nos sirvan comida digna. Se creen que sirviéndonos un tomate y una lechuga adentro de un pan estamos bien”, enfatizó Bonati.

La incomodidad, el no pertenecer y la discriminación son algunos de los sentimientos de estas personas cuando planean ir a cenar con sus amigos.

Papas fritas, la única opción que se repite.

“Nos sentimos incómodos al ir a estos lugares e incluso terminamos no yendo, porque no sólo incomodamos a nuestros amigos, sino también al mozo o moza que le pedís que le saque esto, que le ponga lo otro”, expresó al respecto Bárbara Giancarelli (25) de Las Heras.

Ella hace un año y medio que es vegetariana, pero hace seis meses que optó por el veganismo. El fin de semana visitó un bar de Luján de Cuyo y pasó un mal momento cuando le llevaron su comida a la mesa: “En la carta ofrecían una supuesta opción apta vegana y era una hamburguesa de calabaza, garbanzos y arvejas. Resulta que cuando me la trajeron era puré de zapallo adentro de un pan, ni siquiera tenía la forma de medallón, algo simple de lograr”.

“Lastimosamente en los bares populares de Mendoza, en los más concurridos y los que están en calles principales, la carta no es muy amplia. No entienden qué es el veganismo o vegetarianismo”.