Este sábado, como cada 21 de noviembre, se conmemora en todo el país el Día de la Enfermería. Se trata de un homenaje a estos incansables trabajadores y trabajadoras que siempre están en la primera línea de fuego; sin importar demasiado las circunstancias ni consecuencias. Y en el contexto de pandemia de coronavirus, su rol se encuentra más enaltecido y resulta más clave que nunca.

Cristian Castro -quien nada tiene que ver con el músico homónimo oriundo de México- , tiene 41 años, vive en Las Heras y es integrante del equipo de Salud de esa Municipalidad. Cuenta con una destacable y emotiva historia de logros y superación personal. Tanto que desde la comuna lasherina quisieron resaltarla con una entrevista especial para -en la figura de Cristian-; saludar también a todos los enfermeros de Mendoza.

Foto: Municipalidad de Las Heras.

“Soy enfermero; entonces nosotros tenemos que ser pacientes siempre”, cuenta con un tono de voz calmo y seguro a la vez, además de su ritmo pausado. El año pasado egresó como licenciado en Enfermería de la Universidad Aconcagua y actualmente es uno de los profesionales del área sanitaria municipal que recorre en móviles los barrios lasherinos. Por lo general, su función es la de brindar atención médica a pacientes crónicos y vacunar en los efectores municipales. Pero además, en épocas de aislamiento por pandemia, se movilizó en la ambulancia que recorría el departamento para buscar sintomatologías.

Desde las raíces

Si bien Cristian lleva ya 22 años trabajando en la Municipalidad de Las Heras, su primer trabajo y sus primeras funciones eran muy distintas a las actuales. Con 19 años, el entonces joven tenía a su cargo la limpieza de calles, acequias y cargado de embanque.

“Fui palero por ocho años para una empresa tercerizada que luego dejó de trabajar para la Municipalidad, por lo que al personal lo absorbió el municipio”, recordó. Desde ese momento fue parte del área de Servicios Urbanos y a partir de allí fue designado en la Delegación Municipal de El Challao y en Planta Hormigonera.

Foto: Municipalidad de Las Heras.

En simultáneo, Cristian Castro pudo completar sus estudios secundarios y seguir avanzando con el sueño de estudiar Enfermería en el horizonte. Como técnico, egresó en 2010 y recaló en el Centro de Salud René Favaloro; donde trabajó durante nueve años.

“Antes de estudiar, la economía de mi familia era muy distinta. Yo he vivido en distintos asentamientos; al costado del Club Jorge Newbery, en un predio del Barrio Sargento Cabral, también viví en el 8 de Abril. La enfermería me cambió la vida. Iba a estudiar en bicicleta porque no tenía para el colectivo, a las fotocopias las copiaba a mano. Y recibirme me ayudó a mejorar. Compré mi lote, hoy puedo pagarles los estudios a mis hijas; la salida está a través del estudio”, rememoró, emocionado.

Aunque hoy su función es otra, no olvidará que -como suele decirse- “se hizo de abajo”, y está orgulloso de sus raíces. Sus días como palero, los dolores musculares, la insolación y el frío; todo lo lleva y llevará siempre con él. “Ahora la oportunidad laboral es distinta, porque siempre hay oferta en cuanto al trabajo del enfermero; no solo se trabaja en atención primaria, también está la parte de rehabilitación, el trabajo independiente con un inyectable propio, hay mucho campo laboral”, destacó.

Cristian está casado con Elizabeth y tiene dos hijas. La mayor, María de los Ángeles, está siguiendo los pasos de su padre y ya está cursando segundo año de Enfermería. “Siempre dice que yo he sido una motivación para ella, porque desde chiquita me veía estudiar y trabajar”, resaltó -siempre emocionado-.

Volver a empezar

Los años de formación profesional para Castro también fueron cuesta arriba, por momentos. “Cuando estaba trabajando en Servicios Públicos, inicié Enfermería con la promesa de una beca de estudios que daba la Provincia, porque solo se cursaba de manera privada y el sueldo en ese momento no me alcanzaba. Me anoté, pero nunca llegó el monto de la beca, así que hice dos meses y cuando estaba a punto de dejar, una secretaria de la Institución donde estudiaba me habló de otra beca de ATSA, para no dejar de cursar. Así me becaron con 100%; pero también con exigencias muy claras: no podía cursar dos veces una materia y debía rendir todas bien. Esa presión me ayudó a esforzarme mucho más para no perderla”, rememoró.

“En la enfermería lo que me encanta es poder ayudar al otro, la empatía es algo que está en muchos de los enfermeros, al igual que la motivación. Muchas veces he tenido pacientes que sé que no pueden pagar, que necesitan curación o inyectable, y les he ofrecido mis servicios de corazón, sin remuneración. Yo tengo mi mamá que es asmática, en mi niñez ella tuvo tuberculosis y como hijo me despertó ese deseo de poder ayudarla, entonces como enfermero, a cada mujer que atiendo la veo como una mamá; a cada niño como un hijo, y me encanta sentir que aporto en el bienestar y la salud del prójimo”, concluyó.

El gobernador saludó a los enfermeros

Por medio de su cuenta de Twitter, el gobernador de Mendoza Rodolfo Suárez también saludó a los enfermeros y a las enfermeras en su día

“En nombre del pueblo de Mendoza y particularmente como gobernador, quiero saludar a nuestros enfermeros en el día de la Enfermería Argentina. La ejemplaridad con que se están desempeñando en la lucha contra la pandemia no sólo los honra profesionalmente sino que exalta los valores más trascendentes de la condición humana, como son el amor por los demás, la solidaridad, la generosidad, el esfuerzo y el coraje.

Quiero recordar especialmente a quienes dejaron su vida en la tarea y saludar a sus familias, asegurándoles que sus nombres quedaran grabados en la memoria colectiva como meritoria fuente de inspiración para los demás. Asimismo, quiero afirmar que vamos a seguir haciendo el mejor esfuerzo, dentro de las posibilidades reales del Estado, para apoyar el desarrollo de su profesión”, escribió en un hilo.