La Real Academia Española respondió a la consulta de un usuario de Twitter y se expresó contra la tradicional forma de hablar de los habitantes de Mendoza. Mirá los modismo mendocinos.


Ante una consulta realizada por un usuario de Twitter directamente a la Real Academia Española, ésta respondió y tildó de “vulgar” la tradicional forma de hablar de los mendocinos.

Roberto Catalán preguntó a la institución si era correcto usar artículo antes de nombrar a alguien, como se habla comunmente en Mendoza: “‘La’ María, ‘el’ Juan o ‘la’ Carmen”. 

La contestación de la RAE.

“El uso de artículo ante nombres propios de persona, se considera vulgar. Los nombres de pila se usan, en el español general culto, sin artículo, como es característico de los nombres propios prototípicos”, fue la contundente respuesta de la RAE.

¿Mendocino o menduco? 

Morfológicamente hablando, el sufijo apreciativo –uco -ucho es despectivo. Según el manual de la “Nueva gramática de la lengua española” (RAE), este tipo de sufijos denotan propiedades físicas de las personas o las cosas de manera despectiva. Simplifiquemos, le quitan importancia o su valor real a esta persona o cosa. Como por ejemplo: debilucho, flacucho. Otra de las preguntas que pueden surgir de las cuales no hay respuesta. 

Aquí, algunos de los modismos bien mendocinos

L’otro día: Dícese del lapso de tiempo que abarca desde los últimos cinco minutos hasta casi la edad paleolítica.

La otra vuelta: Usado para hablar del hecho pasado de haber visitado algún lugar o vivido alguna situación.

Pando (adjetivo): Poco profundo. Acepción mendocina aplicada a los cursos del agua, lagunas, estanques, etcétera. En general a todo líquido en su recipiente, incluso a éste solo: cruzar el arroyo por lo pando, aguas pandas. Es sinónimo de playo, llano, que no es hondo: plato playo/pando, pileta pandita. Viene del latín pandus: arqueado, curvo, bombeado, cóncavo.

“Choco”, denominado así al perro.

Choco (sustantivo): Perro chico, ordinario. También cuzco, pichicho. Viene de las voces dialectales españolas cucho y chucho. Dicho mendocino: “Miao (meado) por los chocos”, estar en la mala, salirle mal las cosas, seguidilla de desgracias.

Chiflete (sustantivo): Corriente fuerte de aire que se cuela por una abertura. Uso mendocino: “¡Cerrá la puerta que entra un chiflete!”.

Huevón (adjetivo), más común güevón: Estúpido, tonto, bobo, pelmazo, atolondrado, lerdo. Es un aumentativo de huevo con el sufijo –ón de valor cuantitativo, intensivo o expresivo. Del latín ovonum. El mendocino (como el chileno) lo pronuncia uón y es casi una regla que, sobre todo en el hombre mendocino, la mayoría de sus oraciones terminen con un deje de este sonido: “uón”.

Basurín: Canasto o cesto para la basura.

Tincar (verbo): En el juego de las bolitas, golpear con el pulgar sobre la bolita sostenida por el índice doblado. Viene del quichua tinkay: dar un golpe con los dedos. Uso mendocino: “Me tinca que el José lo sabe”.

Topar (verbo): Terminar de forma repentina una calle, camino, carril, etcétera. Girar bruscamente. Choque, topetazo, encontronazo; hallar a una persona o cosa por casualidad. Uso mendocino: “Donde topa a la derecha”.

Quincho (sustantivo): Construcción hecha de quincha. Prostíbulo, quilombo de arrabal.

Poto (sustantivo): Trasero, culo, ano, ancas, asentaderas, traste; parte inferior o posterior de una cosa. Es una voz mapuche (poto).

Dichos y expresiones populares mendocinas

“Como el poto”, cuando algo sale o anda mal. “Andar con el poto a dos manos”: estar apremiado, corto de tiempo o muy atareado. “Anda con el poto sucio”: cuando se refiere a una persona que oculta algo. “Chupapoto”: sopapa o ventosa de goma que se usa como destapador de inodoros y otros artefactos.

Chimba: Persona de comportamiento éticamente censurable y de un estilo de vida cuestionable jurídicamente hablando. Engarilla: Carretilla. Pequeño vehículo que consta de una rueda y dos “cuernos”, que es utilizada para transporte de distintos elementos.

“Engarilla” (carretilla).

Capachito: Castigo innecesario y violento aplicado al cumpleañero por parte de los desagradecidos invitados (sobre todo hombres). El ritual consta de una serie de golpes a puño abierto, actualmente en la espalda de la víctima. Y antiguamente quizá se usaba como castigo ya que era un poco más cruel, porque el golpe era totalmente dirigido a los testículos de un hombre.

Sopaipilla (torta frita): El consumo de sopaipillas en Mendoza es tradicional. Se hacen con harina de trigo, grasa y salmuera, se fríen en grasa y se espolvorean con azúcar molida, miel o arrope. Deriva del español sopaipa; del árabe hispano supaipa y del mozárabe súppa. Sopaipilla es un diminutivo regional para encarecer el término.

“Sopaipilla” (torta frita).

¿Nocierto?: Interrogación inquisitoria, buscando el consentimiento o aprobación de una persona distinta a quien pregunta, sobre alguna acción realizada o comentario efectuado por él.

Manso: Muy, mucho, re, copado, extenso. Picadillo: además del que viene en lata; el término se usa para referirse al relleno de carne de las empanadas. “Sopapo”: Fuerte golpe Colín: “Gomita para el pelo”. Chapeca: Término que proviene de los Mapuches, significa “trenza”.

Pailón: Adjetivo que se utiliza para burlarse de una persona con orejas de medidas superiores a las estándar. Tortitas: masita de harina y grasa (también se pueden preparar con manteca). Ideales para acompañar con el mate. Diferentes a las semitas sanjuaninas. O al bizcochito de grasa.

Elastiquín: Bandita elástica. A peteco: Movilizarse subido a las espaldas de otra persona. En el resto de argentina, se utiliza el término “a cococho”. Viene del quichua apay, del mismo significado.

“Despacito por las piedras”: advertencia a quien está por “meter la pata”. “Mendocino pata ‘a la rastra'”: mote que se daba al mendocino por su pachorra. Este apodo tenía su origen en la gran cantidad de “cotudos” o afectados de bocio, mal endémico en nuestro pasado, y en el efecto del clima y la altura. Seguramente también abonó esta imagen la cuota de modorra que el infaltable vino producía en los mendocinos.

Mendocino o Menduco. La cuestión es que a pesar de la globalización, Mendoza sigue teñida de esa característica pueblerina que la hace especial y que atrae al extraño a conocer las tierrras cuyanas.

Fuente:  MendozaPost – Redes sociales 






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