Cada 28 de mayo en Argentina se celebra el Día de los Jardines de Infantes y el Día de la Maestra Jardinera en memoria y reconocimiento a Rosario Vera Peñaloza, precursora y defensora de la educación de niños.

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Ser docente de nivel inicial no es una labor sencilla, requiere de mucho vigor, dedicación y amor entregado a diario. Dentro de esas aulas, las maestras tienen la difícil tarea de formar a los niños en sus primeros años educativos, momentos que hacen de la columna vertebral de la inteligencia de los pequeños.

Para conocer más de sus tareas y desafíos, desde Vía Mendoza dialogamos con 4 profesionales del mundo de la educación del Nivel Inicial. Cada una de ellas desempeña un rol diferente, pero importante por igual. Ellas son Eugenia, Marcela, Gabriela y Nerina.

Dentro de las aulas

Si bien todas las mujeres mencionadas son Profesoras de Nivel Inicial, solo dos de ellas ejercen dentro de las aulas actualmente. Las otras dos mujeres desempeñan otros roles dentro de la educación.

Marcela y Gabriela son dos maestras que trabajan en jardines del departamento de Las Heras y Ciudad. Diariamente trabajan con sus niños y lo hacen desde varios años, pero con la venida del coronavirus, el trabajo dentro de las aulas cambió. Por un año, los encuentros fueron a través de una pantalla de un celular y cuando al fin se pudo volver a las aulas, se vio regido por numerosos protocolos sanitarios.

Imagen ilustrativa. Vía Rafaela

Gabriela es docente desde hace 26 años, siempre trabajando en jardines maternales con orientación social, tales como los S.E.O.S. “Han sido años de muchísimos saberes y experiencias con las familias de la comunidad”, recordó la docente sobre su trayectoria.

Marcela, por su parte ha trabajado como profesora de nivel inicial hace 13 años. Actualmente trabaja acompañando a los hijos e hijas del Hospital Lagomaggiore.

Ambas se vieron obligadas a desempeñar su labor a través de lo virtual. “Es difícil pero no imposible el trabajo virtual”, señaló Marcela. Pero el trabajo virtual se vuelve complicado cuando los niños y sus familias no cuentan con los dispositivos para hacerlo.

“Visitamos la comunidad algunos días de la semana para llevar propuestas pedagógicas a aquellas familias que no cuentan con conectividad. También vamos para realizar las entregas de bolsones que llegan de la DGE o otros cosas que conseguimos donado”, explicó Gabriela.

Sin embargo, ese traspaso a la virtualidad no hubiera sido posible sin las familias. “Desde el inicio de la pandemia, el jardín se trasladó a cada hogar”, expresó Gabriela. El trabajo coordinado entre la familia y la docente se volvió esencial para garantizar la educación de cada uno de los pequeños.

Imagen ilustrativa.

Pero la presencialidad siempre será la mejor manera de trabajar para los jardines, lo que inclusive con los protocolos se dificulta. “Nuestro tramo del nivel inicial requiere de vínculos afectivos cercanos, de miradas y los protocolos que se mandaron al jardín desde un principio nos dificulta nuestra forma de trabajo”, manifestó Marcela.

Es imposible pensar en el distanciamiento social entre niños y niñas como los adultos, del mismo modo que es imposible pensar en el no intercambio de juguetes”, planteó Gabriela sobre los protocolos actuales en los jardines.

Trabajo en equipo

Para el correcto funcionamiento de un jardín, es necesario que haya una persona dirigiendo él mismo. Nerina es directora de un jardín maternal de Ciudad y es docente de hace 22 años.

Sobre su mirada como directora de su institución, Nerina lo pudo explicar con detalles: “Tenemos la mirada hacia el niño como un ser único, integral, un ser con derechos a ser cuidados, contenidos y acompañados, para que ellos puedan lograr su autonomía y con desarrollo armónico en todas sus áreas”.

Para la directora, el trabajo en equipo es fundamental para que un jardín pueda funcionar de manera excelente. “Un jardín maternal lo constituyen todas las personas que trabajan dentro de la institución. Docentes, auxiliares, secretarías, celadoras y personal de limpieza”, explicó Nerina.

Tal como lo expresaron las docentes que ejercen su trabajo en las aulas, la virtualidad fue un desafío importante por coordinar, especialmente para niños de 45 días a 3 años. Se logró con encuentros semanales entre docentes y un trabajo intensivo con las familias. Realizaron encuestas para evaluar las necesidades de las familias y así trabajar conjuntamente con ellos.

Desde el jardín de Nerina decidieron enfatizar la atención en aquellos niños de trayectoria débil y sin conectividad, para así garantizar a educación a todos los niños. Así pudieron acompañar las problemáticas individuales de los niños y solucionarlas, tal como hicieron con aquellos pequeños con problemas en su lenguaje.

Los derechos también son importantes

Gabriela está a diario en los aulas, por lo que ella pudo describir con exactitud la importancia de asegurar derechos en ellas: “Son espacios de construcción colectiva, donde la prioridad son los derechos de los niños y niñas, así como la dignidad y el respeto para los y las trabajadoras que allí nos desempeñamos”.

Para ello Eugenia es la indicada, desde su lugar, explicar la situación de los jardines maternales en la actualidad. Eugenia trabajó durante 14 años como docente y hace varios años se desempeña como la Secretaria de Educación Social de SADOP Mendoza. Su tarea hoy es asegurar los derechos de los docentes y niños dentro de las aulas.

Imagen de archivo.

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Los jardines maternales que reciben pequeños de temprana edad son reconocidos como SEOS o Educación de Gestión Social, dentro de la educación de nivel inicial. Y según Eugenia, la mayor problemática de estos establecimientos educativos sería el presupuestario.

“Ningún gobierno ha podido solucionar este tema estructural del que nadie quiere hablar”, señalo Eugenia. En ese sentido, desde su lugar está comprometida para asegurar el bienestar de las y los docentes de jardines maternales.

Un festejo anormal pero una pasión que no decrece

Es de público conocimiento que los festejos del día del jardín han tenido que ser trasladados a la virtualidad. Aún así, estas instituciones se las han rebuscado, para festejar su día de una manera divertida y didáctica, con juegos, fotos y videos.

Celebramos estar unidos más allá de la distancia física, celebramos la alegría de vivir y el hecho de ser parte de una misma comunidad que es como una gran tribu, donde todos y todas aportamos y compartimos nuestros días con penas y glorías, donde los niños y niñas son lo primero”, expresó emotivamente Gabriela.

Y al ser consultadas sobre el significado de ser maestra jardinera, todas respondieron con amor.

“Es comprometerme día a día con mi trabajo de acompañar a las familias en la crianza de sus hijos desde el respeto y el cariño. Es dejar huellas que le permitan a los niños el mejor desarrollo integral” contó Marcela.

Para Nerina, ser maestra jardinera es “acompañar y afianzar el desarrollo para que el niño sea libre de movimiento y pensamiento”.

Que las familias confíen en nosotras para compartir la educación y crianza de sus hijos es un honor y un acto de amor compartido. Soy muy feliz de ser docente de nivel inicial”, concluyó Gabriela.