Estudiantes ayudan a sus docentes y los educadores hacen protagonistas a sus alumnos.


El ciclo lectivo 2020 quedará en los anales de los organismos educativos de cualquier parte del mundo como un periodo que tuvo y tiene inusuales características, predominando la imagen de aulas vacías pero en contraposición un intenso tráfico de comunicación virtual, producto de la necesidad de no detener, en lo posible, la maquinaria formativa.

Al cumplirse en Jujuy cuatro meses de la cuarentena decretada por el Gobierno provincial, una conversación de Vía Jujuy con el docente Alejandro Hueda resume varios de los puntos que, como común denominador, se escucha en boca de tantos otros colegas suyos, de lo cual resulta la observación de que en la emergencia, las herramientas que ofrece la tecnología digital son sumamente útiles, pero no suficientes para el logro de los objetivos.

Esto es por cuanto los alumnos aparecen como avezados usuarios de los equipos y lenguajes necesarios -computadoras, celulares, programas, aplicaciones etc.-, mientras que sus maestros y profesores han venido siendo introducidos paulatinamente en el universo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los últimos años.

Pero en el plano de lo pragmático, el universo de la tecnología a veces no asoma tan amigable -en promedio- con los adultos; no todos los estudiantes responden con responsabilidad e interés al compromiso de las clases y tareas virtuales; y para peor, la conectividad no siempre responde a las necesidades de unos y otros. 

El profesor Alejandro Hueda, interactuando con sus alumnos durante una clase virtual de física.

Hueda es profesor universitario de matemática y profesor de física.  Actualmente se desempeña en colegios del nivel secundario como la Escuela Técnica Provincial N° 1 “Aristóbulo Vargas Belmonte” y el Bachillerato Nocturno para Adultos “Prof. Domingo Vaca Ojeda”, ambos en San Salvador de Jujuy.

Si la pandemia “nos ha sorprendido a todos”, también lo ha hecho esta modalidad de “acompañamiento pedagógico virtual que estamos realizando con los alumnos” porque “si bien de alguna manera nosotros nos veníamos capacitando, sabíamos que de una u otra forma la inclusión de las TIC en los procesos aúlicos tenía que llevarse darse gradualmente en el proceso enseñanza – aprendizaje, pero nunca pensamos, particularmente yo, que esto iba a ser tan de golpe y tan sorpresivo”, comienza diciendo Hueda.

Confiesa que “al principio fue bastante pesimista mi mirada en relación con esta forma de aprender y de enseñar” pero “con el transcurso del tiempo y familiarizándome con estas tecnologías, le fui encontrando el sentido y pasó a ser algo interesante, porque se puede contar con muchos recursos de la web que le resultan muy útiles a los alumnos, entonces de alguna manera es mucho más enriquecedor que estar en el aula en una posición pasiva”.

De su propia cosecha, Hueda cuenta que “por ejemplo en física, las clases dejaron de ser expositivas para ser clases experimentales, pero no en un laboratorio real sino a través de programas especiales, aplicaciones especiales, simulaciones en las que el alumno tiene un rol más activo” y con énfasis celebra que “en casi treinta años de experiencia que tengo en la docencia, esta es la primera vez, y en este contexto -acota-, que veo que el alumno toma un rol tan activo y tan protagonista en sus propios aprendizajes”, de manera que entonces piensa “qué lástima que haya tenido que darse esta situación -la irrupción del Covid-19 en el planeta- para darnos cuenta de las potencialidades que tienen algunas herramientas tecnológicas y particularmente estas simulaciones de física”.

Como las dos caras de una misma moneda, “esta generación son chicos que están habituados al uso de celulares y demás”, mientras que “los que nos tuvimos que adaptar somos nosotros (los educadores)”, dice el docente a Vía Jujuy. “De hecho -agrega-, muchos estudiantes se muestran solidarios y colaborativos para con el docente en el manejo de las tecnologías, ayudando a manejar el (programa para videoconferencias) Zoom y las plataformas”.

Que los alumnos no puedan tener la tecnología adecuada y estar debidamente conectados, son los factores que “más operan en contra del éxito” del acompañamiento pedagógico virtual, opina el profesor Hueda.

En estas interacciones “yo también aprendo mucho de mis alumnos” de manera que para Hueda “es interesante este tipo de aprendizaje porque tiene muchos aspectos positivos”, aunque también reconoce “otros aspectos negativos, pero básicamente resulta enriquecedor tanto para el docente como para los alumnos este ida y vuelta usando la tecnología para hablar, como es en mi caso, de física o de matemática”.

Porque lleva en su ADN la vocación docente, vale escuchar a Hueda cuando, no obstante su entusiasmo, sostiene que “no hay nada que pueda reemplazar el contacto real que tiene que haber entre el profesor y sus alumnos en el aula, incluso esa realimentación entre los propios compañeros que enriquece de forma superlativa a la clase”, pero a la vez interpreta que este modelo de acompañamiento virtual “ha llegado para quedarse”.

Como una suerte de aspectos a resolver, señala primero que entre los factores a favor está “la ‘comodidad’, que yo como docente tengo, pero -advierte- no siempre mis alumnos disponen”, en razón de que muchos “tienen hermanos y tienen que compartir una computadora o un celular”, a lo que se suma que “a veces también hay problemas con la conectividad”, es decir que “no todos los alumnos pueden” asistir a clases on line “y eso es una realidad” que afecta la regularidad en la participación de los alumnos en las clases.

Pero también se da que aún teniendo los recursos, no siempre los alumnos se conectan a la clases virtuales y “después tienen problemas para la recepción del material que se les envía ya sea por el grupo de Whatsapp o usando un class-room”, lo que, en consecuencia, impacta negativamente en su aprendizaje y desempeño escolar.

Poniendo en la balanza todos esos elementos, Hueda considera que “los resultados de la primera etapa, en este primer trimestre, no han sido buenos, no ha sido efectivo este proceso, porque los alumnos no estuvieron siempre en línea, no hubo un compromiso real a la hora de desarrollar las actividades que se proponía”, aunque concede que quizás esto “también tiene que ver con la situación en general”.

Asume que puede haber cuestiones derivadas de la convivencia familiar entendiendo que “este encierro no es fácil para nadie, ni para los chicos ni para los grandes” y por la interacción antes mencionada con sus estudiantes, Hueda sabe que “muchos alumnos están en casa y tienen que asumir otros roles que antes no asumían por estar en la escuela”.

“En términos generales, a los que tenemos más de veinte o veinticinco años de servicio quizá nos costó y nos está costando adaptarnos a las tecnologías, y creo tal vez que si (el acompañamiento pedagógico virtual) no está funcionando de la mejor manera, se debe fundamentalmente a la falta de computadoras o celulares” en los hogares, “a la falta de disponibilidad de internet, entre otros factores”.

De tal manera, es necesario que “se asegure este proceso de acompañamiento virtual tratando de que los chicos dispongan de conectividad y de tecnología. Creo que eso es fundamental”, subraya, y en resumidas cuentas, el profesor de física y matemática sentencia: “No creo que haya sido bueno este trimestre desde el punto de vista del rendimiento académico de los alumnos”.

El jueves 12 de marzo el Poder Ejecutivo provincial impuso una estricta cuarentena que comenzó por cerrar las escuelas y colegios de todo el territorio jujeño. Desde ese día los alumnos de todos los niveles no volvieron a las aulas, excepto en el caso de las escuelas rurales que tuvieron sólo dos días de actividades, en un intento de flexibilización que se vio súbitamente interrumpido cuando estalló un brote de coronavirus en la zona norte de la provincia.




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