El obispo Daniel Fernández se refirió a la festividad de san Valentín, el Día de los Enamorados.


El Día de San Valentín se celebra todos los 14 de febrero y representa el “día de los enamorados”. El origen de esta fecha se remonta a la época del Imperio Romanos, aunque fue en el siglo XX que se popularizó como una tradición.

Para indagar en el tema, Vía Jujuy dialogó con el obispo de Jujuy César Daniel Fernández, quien propuso reflexionar que Dios, “en el ámbito de esta festividad de amor entre el hombre y la mujer, nos pide que hagamos las cosas bien”.

Para comenzar, señaló que “hay una tradición que ubica a este santo para tomarlo comercial y sentimentalmente, para encontrar una ayuda para los que están enamorados”, pero más allá de ello -enfatizó “lo que importa rescatar de fondo, es el valor de un amor humano, de un amor comprometido, serio, y que le pidamos ayuda a Dios para hacer las cosas bien, para hacer realidad un proyecto de vida”.

Mons. Daniel Fernández, obispo de Jujuy

“Eso me parece que es lo más importante para pedirle a Dios en este ámbito donde las parejas buscan cierta protección, acompañamiento, en su camino sentimental”, valoró.

Acerca de la figura de san Valentín -un sacerdote romano que murió decapitado en 270 dC- vinculada al amor de pareja, el Obispo apuntó que “es un santo que no lo hemos propuesto como modelo de eso”, como en cambio si “a san Cayetano, que la Iglesia lo propone como patrono del trabajo. En este caso, es una asociación que se hace con la vida de esta persona para vincularlo con cuestiones sentimentales”.

“Pero los santos -afirmó Fernández- son como intermediarios, son personas que nos ayudan a acercarnos a Dios, nos muestran sus virtudes, su vida buena y santa. Pensemos en Dios que nos quiere bien, que nos quiere felices, y en el ámbito de esta festividad de amor entre el hombre y la mujer, nos pide que hagamos las cosas bien”.

Las reliquias santas de San Valentín se encuentran en el en el Santuario de la Iglesia de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Dublín, Irlanda, donde una pareja recién comprometida, Emer Duffy y Killian Casey, se besan después de recibir la bendición del obispo Denis Nulty. REUTERS/Clodagh Kilcoyne

En ese plano alentó a “pedirle a Dios para que nos ayude a elegir a la mejor persona y hacer con ella un proyecto para la vida”, abogando por que “si recurrimos a Dios para estos temas sentimentales, le pidamos también la lucidez para poder elegir a una persona a quien querer con todo nuestro corazón y recibir todo su amor”.

De igual manera apuntó que “hoy se ve mucha inestabilidad en las uniones, en los matrimonios, porque muy fácilmente se hace una pareja, y se deshace muy fácilmente también porque cada uno se vincula a las cosas más superficiales y no se llega a lo profundo, al compartir día a día la aceptación del otro tal como es”.

“Eso exige mucho sacrificio, y a veces ese camino queda trunco porque se vinculó por lo más periférico y no por lo más profundo”, lamentó el pastor de la Diócesis jujeña.




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