[video] En los últimos años se registró un incremento en los vólumenes obtenidos mediante la esquila sustentable


La esquila sustentable de vicuñas silvestres en comunidades de la Puna jujeña crece en forma sostenida desde 2016 y permitió triplicar la cantidad de fibra obtenida, de acuerdo a un informe producido por el Ministerio de Desarrollo Económico provincial, que trabaja para lograr agregado de valor mediante un esquema con el que “se pueda deshebrar, hacer el hilado y confeccionar prendas en Jujuy”.

El crecimiento en los volúmenes cosechados responde a un modelo de esquila de vicuñas con raíces en antiguas costumbres de los pueblos precolombinos, que incluye componentes ambientales y económicos-productivos.

“Hemos tenido un gran salto con los chakus -técnica ancestral para la esquila-, que se sigue haciendo de la forma en la que culturalmente se hacía, a diferencia de lo que ocurre en otras provincias, como Catamarca”, señaló al respecto la secretaria de Desarrollo Productivo, Patricia Ríos.

El impulso al sector comenzó en 2014, pero mostró cambios a partir de 2016, cuando las comunidades lograron realizar unos once chakus, de los que se obtuvo 136 kilogramos de fibra.

Patricia Ríos, secretaria provincial de Desarrollo Productivo.

Esa cifra se triplicó el año pasado, con la cosecha de 393 kilogramos de fibra en unos 19 chakus, para lo cual se capturó unos 2.530 animales y fueron esquilados 1.800.

Al respecto, Ríos destacó que hasta hace unos años la esquila era “exclusivamente manual” y lo que se hizo fue llevarle a las comunidades manejadoras de vicuñas innovación tecnológica para esquilas mecánicas.

Además, se les entregó motocicletas a los pastores, que durante seis meses hacen observaciones del recorrido de las vicuñas para luego armar en esos lugares los chakus; y material para armar puestos fijos de captura, con un aporte de la cartera ministerial, sólo en 2018, de $1.800.000.

En materia de recursos, la funcionaria indicó que este año también se gestionará fondos a través del programa nacional Procranor, en el cual la provincia fijó como línea prioritaria trabajar cultivos andinos y camélidos.

Sobre las proyecciones de agregado de valor, Ríos indicó que actualmente las comunidades “comercializan la fibra en un mercado que es monopólico, con dos empresas de Argentina que compran la fibra y la exportan tal cual”.

Por eso agregó que se está “trabajando fuertemente” en el propósito de que “se pueda deshebrar, hacer el hilado y confeccionar prendas en Jujuy”.

“Tenemos la misión de que nuestros productores y comunidades puedan recibir un importe adecuado de este bien tan preciado, que se consume a precios muy rentables en Europa, distante de lo que reciben quienes cosechan la fibra”, concluyó.






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