Si bien existen múltiples tipologías, hoy se conoce que no es peligrosa para la salud y que hace más de 40 años que se aplica en el ámbito médico.


A pesar del increíble acceso a la información con el que cuenta hoy por hoy la sociedad, incluso en temas relacionados con la salud, la dieta cetogénica sigue suscitando muchas incógnitas entre la población general.

Una empresa dedicada al manejo de la cetosis (Pronokal Group) elaboró un decálogo con 10 sencillos tips que recogen los puntos más desconocidos sobre esta dieta.

1. La dieta cetogénica es una pauta alimentaria que hace entrar al cuerpo en un estado de cetosis.

Hace referencia a un estado fisiológico cuyo objetivo es generar una situación de cetosis (formación de cuerpos cetónicos) similar a la del ayuno.

Ésta se logra o a través de un aporte insuficiente de alimentos (la cantidad de energía de la dieta es menor que la requerida) o mediante una restricción de alimentos ricos en glúcidos (carbohidratos), y consumiendo alimentos ricos en proteínas o en grasas.

2. Existen muchas tipologías de dietas cetogénicas y no todas ofrecen los mismos resultados.

Las hay que son altas en grasas, bajas en grasas, muy bajas en grasas, hiperproteicas, normoproteicas.

Se pueden plantear un sinfín de combinaciones que permitan llevar al cuerpo a ese estado de cetosis, pero no todas son efectivas y seguras en el tratamiento del exceso de peso, por lo que en estos casos, es importante ponerse en las manos de un médico experto.

Por ejemplo, las dietas hiperproteicas (hiper -en exceso-) pueden causar una sobrecarga de proteínas en el organismo, mientras que las que son altas en grasas, podrían llevar al paciente a problemas de carácter cardiovascular, como la hipercolesterolemia.

3. La dieta cetogénica, bajo control médico y pautada por profesionales, es saludable.

La dieta cetogénica ha mostrado buenos resultados en materia de pérdida de peso tanto a corto como a largo plazo, y permite al paciente salir antes y por más tiempo del rango de obesidad en comparación con la dieta hipocalórica1.

Ya a partir de los 2 meses, el grupo de dieta cetogénica presenta una media de IMC fuera de obesidad (IMC < 30 kg/m2), mientras que el grupo de los pacientes de la dieta hipocalórica no lo consigue en ningún momento del tratamiento1.

4. No provoca pérdida de masa muscular, sino que la preserva mejor que la dieta hipocalórica.

Según un reciente estudio, CetoPnK, publicado en The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, cuyo objetivo era evaluar los cambios inducidos por la dieta cetogénica baja en grasa de PronoKal Group en la composición corporal de pacientes obesos a través de tres metodologías diferentes, por cada 20 kg perdidos con esta dieta cetogénica baja en grasas, solo 1 kg es de músculo (5%); mientras que con la dieta hipocalórica, el 25% del peso perdido corresponde a masa magra/músculo.

5. Hoy en día la dieta cetogénica tiene múltiples aplicaciones en tratamientos para la salud.

Las dietas cetogénicas alta en grasas y proteínas y bajas en carbohidratos se han mostrado efectivas en el tratamiento de la epilesia.

En la actualidad se están investigando también sus beneficios en la mejora del rendimiento escolar o en el campo de las adicciones.

6. No provoca daño en riñón o hígado.

Se ha detectado que determinadas dietas cetogénicas mejoran algunas patologías como el hígado graso, ofreciendo al paciente una recuperación de las funciones del órgano afectado y una mayor estabilidad en los parámetros analíticos.

7. La dieta cetogénica puede ser muy efectiva en la eliminación de la grasa localizada.

Debido a la especifidad que muestra esta dieta por la grasa, es especialmente buena en tratamientos que requieran la eliminación de grasa localizada, por ejemplo, la de la zona abdominal que es muy perjudicial para la salud

8. Se utiliza en el ámbito médico desde hace más de 40 años.

La dieta cetogénica no es algo nuevo. Fue un término acuñado por Russell M. Wilder en 1921.

Más tarde, en 1971, la tesis “Ayuno Proteinado” del Prof. Blackburn otorgó el fundamento científico de lo que acabó siendo una tipología de dieta cetogénica, en esta ocasión basada en el control estricto de la cantidad de proteínas que ingiere el paciente.

Tres años más tarde, en 1974, médicos americanos empezaron ya a utilizar esta dieta, por lo que cuenta con casi de 100 años de historia y más de 40 como tratamiento.

9. Hace entrar al cuerpo en un estado de cetosis, no de cetoacidosis.

Mientras que la cetosis es un proceso metabólico natural que, controlado, favorece a una rápida pérdida de peso, la cetoacidosis es una enfermedad que aparece mayoritariamente en pacientes con diabetes debido a un exceso de ácidos y cuerpos cetónicos en la sangre.

10. Provoca efectos euforizantes, que motivan a seguir con el tratamiento, y no se pasa hambre.

Al cabo de 24 horas de no ingerir sustancias que proporcionen energía, el cuerpo inicia un proceso mediante el cual empieza a utilizar la energía que tiene almacenada en sus reservas de grasa.

Esta situación genera en el paciente una sensación psicoestimulante que le motivará a seguir la dieta y evitará que pase hambre.

Cabe recordar que en el caso de los cordobeses, el excorredor Gabriel Raies es uno de los que pasó por este tipo de dietas con excelente resultados.


En esta nota:

Salud Dietas Titulares


Comentarios