* Por Dra. María Alejandra Rodríguez Zía

La dopamina es un neurotransmisor que activa el placer y los circuitos de recompensa del cerebro. Es muy importante porque interviene en las funciones de vigilia y nos conecta con el entorno, además de que regula las sensaciones de placer y de entusiasmo. Debido a que aumenta con el ejercicio y con las relaciones sexuales, se la conoce como “la molécula de la felicidad”.

Además, esta molécula cumple con varias funciones esenciales y nos ayuda en múltiples aspectos de la vida, como en el estado de ánimo:

  • Permite mejorar nuestra memoria.
  • Optimiza nuestra capacidad a la hora de resolver problemas
  • Mejora la calidad de las horas de sueño
  • Optimiza nuestra capacidad de atención
  • Mejora la actitud, teniendo un mejor control de nuestras emociones

Déficit. Cuando la dopamina está baja, se relaciona con la disminución del cortisol. Por esta razón, la persona puede tener: fatiga matinal, desgano, astenia, hipersomnia, falta de libido, falta de energía y entusiasmo por la vida y por hacer ejercicio, hasta el extremo de no querer comer. La depresión dopaminérgica en general se relaciona también con la depresión serotoninérgica. En este caso puede haber insomnio.

La fatiga puede ser consecuencia de déficit de dopamina. (Foto: Ilustrativa).

Exceso. Si la dopamina está en exceso puede haber híper excitabilidad. Por ejemplo, si recibimos constantes malas noticias que nos generen miedo al extremo, pueden estimular tanto la producción de dopamina hasta llegar al insomnio. En algunos casos puede haber producción aumentada genéticamente.

¿Cómo influye la dopamina en la obesidad?

La dopamina media el placer por la comida, puede llevarnos hacia una buena mesa y nos hace comer por los ojos, dando la libido para comenzar a comer con gusto. Por el contrario, por depresión dopaminérgica podemos llegar a no comer, por la falta de libido.

También por el exceso de esta molécula, que se transforma en adrenalina, se inhibe el apetito, porque la adrenalina estará ejerciendo funciones de miedo y ataque en el sistema nervioso autónomo. Se trata de un delicado equilibrio que hay que sostener.

Una pregunta que resta hacerse, es ¿y si la epidemia de obesidad es una epidemia de dopamina?

Las ganas de comer también están atravesadas por esta molécula.Foto: Freepik

El consumo de determinados alimentos, en especial sal, azúcar y grasa, ponen en marcha nuestro sistema de recompensa. Los obesos tienen menos dopamina y por eso comen más que los demás. La dopamina, produce sensaciones de satisfacción y placer, puede ser la causa por la que las personas obesas se aferran a la comida como los alcohólicos a la bebida. Los obesos, al tener menos receptores de dopamina en el cerebro, es factible que coman más para estimular los circuitos cerebrales del placer y compensar este déficit.

Memoria y aprendizaje

La dopamina es uno de los neurotransmisores que aumenta nuestra atención, nuestra concentración y por lo tanto, nuestro aprendizaje.

Es normal tener los niveles de dopamina altos a partir de nuestro despertar y lo fisiológico sería con la salida del sol, por eso si al levantarnos hacemos un poco de ejercicio estamos estimulando la producción de dopamina para luego tener un mejor aprendizaje, facilitando la memoria.

La dopamina, ¿causa insomnio?

La dopamina es el mediador de la vigilia, de la atención, es inverso al sueño y, si está por demás, puede generar insomnio.

Lo normal es que nos mantengamos despiertos durante el día. A partir del anochecer aumentan los niveles de serotonina y de gabal. Pero el hombre ha roto este ciclo y muchos tienen dopamina alta, hasta altas horas de la noche, con niveles muy bajos de serotonina y sin posibilidades de tener melatonina.

Insomnio, imagen ilustrativa (Foto:Hospital Alemán)

Sobreestimulamos la producción de dopamina por recibir noticias estresantes en forma constante, agotamos su producción y el hombre busca algo con que suplantarla. Puede ser con exceso de café y azúcar, con las gaseosas colas, por su dosis de cafeína y azúcar. Esto le genera una sensación de vigilia, de rapidez, agilidad mental y por supuesto de estrés y de insomnio.

¿Cómo aumentar nuestra dopamina?

Para tener niveles óptimos de dopamina, es fundamental tener el estrés controlado. La presencia de estrés prolongado en nuestras vidas solo nos va a generar problemas. El primero de ellos, el descenso de la cantidad de dopamina en nuestro organismo.

También para tener unos niveles correctos de dopamina es importante dormir bien. La carencia de horas de sueño aumentará en exceso los niveles de dopamina, haciendo que nos sintamos más ansiosos y anímicamente mal. El movimiento, la caminata de forma regular, es un buen aliado para tener la dopamina en equilibrio, al igual que meditar o practicar yoga.

Y, finalmente, hay siete alimentos ricos en dopamina: Bananas, legumbres, Huevos, Chocolate negro, Semilla de Girasol y pescado

*La Dra. Rodríguez Zía es Médica Clínica y Endocrinología UBA. MN 70.787.