INTELIGENCIA ARTIFICIAL

¿Qué nos depara el futuro de las máquinas?

por Aye Iñigo

 En una era donde la tecnología está a la orden del día, el desarrollo de la llamada inteligencia artificial nos enfrenta cada vez más con la posibilidad de un mundo donde las máquinas conviven mano a mano con los seres humanos. ¿Y cómo sería?

Sabemos que a Hollywood le gusta exagerar. Películas con humanos que se enamoran de androides, robots que se rebelan y toman las armas para conquistar el mundo, universos virtuales donde se puede tener una vida nueva. Aunque la mayoría de las historias se inventen para mantenernos al borde de la butaca comiendo pochoclos, más de alguno de nosotros seguro se ha preguntado: ¿puede esto pasar de verdad? En una era donde la tecnología está a la orden del día, el desarrollo de la llamada inteligencia artificial nos enfrenta cada vez más con la posibilidad de un mundo donde las máquinas conviven mano a mano con los seres humanos. ¿Y qué nos depara ese futuro?

La inteligencia artificial (IA) es, en palabras sencillas, la inteligencia de las máquinas. Podemos llamar “inteligente” a una máquina cuando ésta logra imitar las funciones cognitivas de los humanos, como por ejemplo resolver problemas o aprender. Según el científico Nils John Nilsson, este tipo de máquinas poseen redes neuronales artificiales y razonan mediante una lógica formal muy parecida al pensamiento abstracto humano.

El concepto de “inteligencia artificial” se formuló en 1956 en la Conferencia de Dartmouth. A partir de allí fueron muchísimos los inventos que colaboraron al desarrollo de esta tecnología, desde la elaboración de lenguajes de programación en los años 70, pasando en 2009 por el desarrollo de sistemas terapéuticos inteligentes para interactuar con niños autistas o la creación de una supercomputadora por IBM en 2011. Dentro de los logros más recientes, en 2016 un programa informático le ganó 5 a 0 al triple campeón europeo de Go (un juego de origen chino similar al ajedrez). También, en los últimos años hubo experimentos donde personas dialogaron con un chatbot sin darse cuenta que no estaban hablando con un ser humano.

Quizás parece algo muy lejano o reservado para mentes informáticas, pero en realidad utilizamos inteligencia artificial prácticamente todos los días, incluso en las actividades diarias menos pensadas. (123rf)

Quizás parece algo muy lejano o reservado para mentes informáticas, pero en realidad utilizamos inteligencia artificial prácticamente todos los días, incluso en las actividades diarias menos pensadas. La IA se encuentra, por ejemplo, en el sistema del buscador de Google o en los nuevos asistentes virtuales de los celulares como Siri de Apple, que nos pueden decir el clima o encontrar la dirección de un restaurant al que queremos ir a cenar. Lo mismo sucede con los vehículos que se manejan solos y con programas como Spotify o Netflix, que mediante el deep learning logran aprender sobre nuestras tendencias de gustos para hacernos recomendaciones de películas o bandas que nos pueden llegar a interesar.

“Hace unas semanas investigadores descubrieron que una computadora que no está entrenada para encontrar el camino hacia algún lugar, puede espontáneamente desarrollar esta habilidad sin que nadie se lo enseñe. Eso es impresionante”, destacó el neurocientífico y ganador del Premio Nobel de Medicina, Edvard Moser, en el Segundo Congreso Mundial de Inteligencia realizado este año en la ciudad china de Tianjin. Durante el encuentro este experto destacó también los diversos avances positivos que se están llevando a cabo en materia de IA. En el ámbito de la salud, por ejemplo, nuevos desarrollos están permitiendo el monitoreo hogareño de pacientes las 24 horas sin necesidad de que deban estar internados en un hospital; algoritmos alimenticios permiten recomendar una dieta balanceada y personalizada a cada paciente de acuerdo al ADN, los niveles de estrés y los gustos, entre otros factores; la supercomputadora Watson, de IBM, ofrece programas cognitivos de salud que pueden analizar el genoma de una persona para determinar el mejor tratamiento personalizado contra el cáncer.

Otros de los avances importantes permitirán tener una vida más organizada en las ciudades. Muestra de ello es la tienda Amazon Go –lanzada hace un año en la ciudad estadounidense de Seattle– que consiste en un supermercado controlado por IA donde los consumidores simplemente toman los productos y se van de la tienda, recibiendo una factura electrónica que les descontará el dinero de su cuenta. O los autos autónomos, que para el 2025 podrían salvar entre 30.000 y 150.000 vidas de potenciales accidentes de tránsito fatales. Hasta la seguridad de las ciudades se ve modificada con la inteligencia artificial, como en el caso de Dubai que ya está implementando policías robot.

“La inteligencia artificial creará nuevos trabajos, pero eliminará otros, por lo cual es muy importante que entrenemos a los trabajadores. Además, tenemos que pensar una legislación para crear un sistema igualitario”, expresó Wang Gang, ex Ministro de Ciencia y Tecnología de China, al reflexionar sobre las virtudes y los desafíos de las máquinas inteligentes. El gigante asiático es uno de los líderes en el desarrollo de IA junto con otras potencias mundiales. Se cree que para 2030, la inteligencia artificial generará 16 mil millones de dólares en la economía del mundo. Empresas como Google, Microsoft, Oracle e IBM están haciendo fuertes inversiones para posicionarse como líderes en el desarrollo de la IA.

Inteligencia made in Argentina

Aunque nuestro país no figura en la lista de los más avanzados con respecto a la IA, los avances en la materia se producen cada vez con mayor frecuencia de la mano de investigadores y diferentes organizaciones.

“En Argentina, el avance constituye el hecho de contar con grupos en la academia, en empresas y en forma independiente, que están incursionando en la IA. Además de conocer nuevas herramientas como el machine learning, deep learning y data science, el avance mayor es repensar las soluciones y elegir en qué dirección se quiere incursionar y e innovar”, cuenta Lisandro Cardozo, miembro de la comisión directiva de IIAR, una comunidad argentina que agrupa a ingenieros, desarrolladores, emprendedores, investigadores, empresas y entidades gubernamentales en pos del desarrollo ético y humanitario de las tecnologías cognitivas.

Sabemos que en el mundo no todo es color de rosas, y Hollywood nos enseñó que a veces las cosas también pueden salir mal (Getty Images)

En mayo de este año, la argentina Vanina Martínez, doctora en Ciencias de la Computación, investigadora del Conicet y docente de la Universidad Nacional del Sur, fue incluida en la lista de diez científicos destacados en inteligencia artificial a nivel mundial, elaborada por Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE), la mayor organización internacional sin fines de lucro que reúne a profesionales de las nuevas tecnologías. Entre los proyectos de investigación por los cuales fue reconocida figuran análisis de flujos de información en redes sociales, ciberseguridad y también la aplicación de inteligencia artificial a la comprensión de las leyes para poder generar argumentos legales y sentencias de manera semi automática.

¿Estamos preparados para los riesgos?

Sabemos que en el mundo no todo es color de rosas, y Hollywood nos enseñó que a veces las cosas también pueden salir mal. Según el informe El uso malicioso de la Inteligencia Artificial: Predicción, Prevención, y Mitigación, publicado en el pasado mes de febrero y coordinado por el investigador Miles Brundage del Instituto del futuro de la humanidad de la Universidad de Oxford, hay diversos peligros a los que nos enfrentamos como consecuencia de los rápidos avances en inteligencia artificial.

Entre las páginas del estudio, donde participaron 26 autores de 14 instituciones que abarcan la academia, la sociedad civil y la industria, se destacó el peligro de los hackeos masivos y del phishing, un sistema automatizado que puede generar mails falsos y enviarlos a millones de usuarios para obtener datos confidenciales. También la manipulación de la opinión pública, con la presencia de bots capaces de generar noticias falsas y de obtener datos privados, como sucedió recientemente con el escándalo de la consultora Cambridge Analytica, que habría recolectado información de millones de usuarios de Facebook para influenciar los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Aunque un poco más fantasioso, otro de los escenarios planteados por el informe fue la posibilidad de que los individuos sean agredidos por drones comerciales o vehículos autónomos en una maniobra programada, al estilo de los actuales ataques terroristas que se suceden en varias ciudades del mundo. “Existe el riesgo del uso de la IA para manejo de armas y, en este sentido, los gobiernos deben desalentar la industria armamentista en lugar de usarla para financiarse. Los individuos, además de exigir el control del armamento a los gobiernos, deben generar sus propias tecnologías y soluciones”, opina Lisandro Cardozo de IIAR.

Finalmente, la eliminación de determinados trabajos que comenzarán a hacer las máquinas también generan miedo y dudas en la sociedad. El empresario chino Jack Ma, fundador y presidente del exitoso Alibaba Group muestra una visión esperanzadora al respecto: “La gente puede adquirir nuevas capacidades. La tecnología eliminará ciertos trabajos, pero creará nuevos. Las maquinas reemplazan al hombre en muchos aspectos, pero también es importante cambiar nuestra educación y cambiarnos a nosotros mismos. Las máquinas están para ayudarnos, y quizás en un futuro nuestros hijos podrán trabajar 2 o 3 días por semana, 4 horas diarias”.

Con sus matices positivos y negativos, la inteligencia artificial se convirtió en uno de los pilares de la sociedad del futuro. Dependerá de nuestro rol como humanos determinar el uso que le daremos a las máquinas de hoy en adelante.