CRÓNICA

70 años de China: la realidad actual de una potencia mundial

por Aye Iñigo

Viadocumentos estuvo presente en Beijing durante la histórica celebración por los 70 años de la fundación de la República Popular China.

Eran las 3 de la mañana del 1 de octubre en Beijing, la capital de China, y los cientos de periodistas extranjeros ahí presentes ya estábamos cambiados y listos para presenciar las celebraciones por el 70 aniversario de la República Popular, uno de los días más emblemáticos e importantes del gigante asiático.

El acto no empezaría hasta las 10 de la mañana, pero necesitábamos horas de anticipación para cumplir todos los protocolos de seguridad y organización. Partimos de nuestro hotel en una caravana de colectivos y una vez en la plaza de Tian’anmen bajamos y comenzamos a atravesar los chequeos de seguridad. A muchas cuadras a la redonda todas las calles estaban cerradas y el tránsito absolutamente detenido. Las viviendas dentro de ese radio se encontraban vacías, ya que sus habitantes habían tenido que dejar sus hogares hasta una vez finalizadas las actividades.

Desfile militar durante los festejos en Tian’anmen.

Sólo 100 mil personas –de los más de 1400 millones de habitantes que tiene este país– podrían ingresar a la emblemática plaza de Tian’anmen, en el corazón de Beijing, donde se realizaría el acto. Los asistentes fueron previamente seleccionados y acreditados. En ese día, la invitación a los festejos era un pase de oro con un prestigio único: los chinos que habían logrado obtenerlo le tomaban fotos y las subían a las redes sociales, orgullosos de poder ser parte de un momento histórico importantísimo para su nación.

Hace exactamente 70 años, el 1 de octubre de 1949, el líder y político chino Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular, inaugurando así el gobierno del Partido Comunista en China, que continúa hasta la actualidad. La proclamación de la república puso fin a una cruenta guerra civil contra el partido nacionalista Kuomintang, liderado por Chiang Kai-shek, un enfrentamiento que había comenzado en 1911 tras la caída de la dinastía Qing, la última de China. Luego de su derrota, Kai-shek se refugió en Taiwan, dejando el camino libre al gobierno comunista.

Los aviones dieron un espectáculo de colores en el cielo.

Al igual que Mao Zedong, quien en 1949 dio su discurso desde Tian’anmen, este año el actual presidente Xi Jinping se hizo presente en el mismo lugar para hablar ante todos los invitados. Vestido con un elegante traje gris oscuro de cuello malo, Xi Jinping recordó a los antepasados y mártires revolucionarios por sus hazañas en la búsqueda de la independencia y liberación nacional y felicitó a los chinos de todos los grupos étnicos, celebrando a su sociedad por los avances logrados en los últimos 70 años y resaltando la importancia de la continuidad del Partido Comunista.

Además, agregó que ninguna fuerza puede sacudir el estado de China o impedir que el pueblo y la nación chinos avancen. “En nuestro viaje hacia adelante, debemos defender los principios de ‘reunificación pacífica’ y ‘un país, dos sistemas’, mantener una prosperidad y estabilidad duraderas en Hong Kong y Macao, unir a todos los hijos chinos e hijas, y seguir luchando por la reunificación completa de la patria”, dijo.

Con esas palabras, Xi Jinping englobaba las dos grandes problemáticas de la China de hoy. Por un lado, la guerra comercial con Estados Unidos; por otro, los conflictos y protestas que se desarrollan actualmente en la isla china de Hong Kong donde parte de la sociedad exige mayor democracia e incluso una separación del territorio continental, pedidos que amenazan con provocar profundas fisuras sociales, políticas y económicas.

El batallón femenino también participó. Este año fue la primera vez en la historia que estuvo liderado por dos generales mujeres.

Sin embargo, ninguno de esos conflictos pareció opacar el clima celebratorio de Tian’anmen. Miles de chinos agitaban sus banderas mientras el presidente pasaba revista a las tropas allí presentes desde arriba de un clásico automóvil de Hongqi, el primer fabricante chino de autos. Al grito de “Saludos, camaradas ¡Gran esfuerzo!”, Xi Jinping recorrió toda la avenida y dio la orden del comienzo de un imponente desfile militar en el que participaron unos 15 mil soldados, 60 aviones y 580 armamentos militares.

Se estima que el 40 % de las armas presentadas en el desfile fueron mostradas al público por primera vez. Además de nuevos aviones, drones y vehículos submarinos no tripulados, el gobierno presentó el DF-41, un misil nuclear intercontinental que es considerado actualmente uno de los más poderosos del mundo y con el que China podría superar el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos.

Después de 80 minutos de despliegue militar, cerca de las 11:30 de la mañana llegó el turno del desfile de 70 carrozas que dieron fin a los festejos oficiales mostrando los hitos más importantes de la historia de China desde 1949 hasta la actualidad: la proclamación de la república, el proceso de apertura económica, la construcción de las primeras metrópolis, la alfabetización de la sociedad, las Olimpíadas de Beijing y el programa de alivio a la pobreza, entre muchos otros logros.

Desde la instauración de la República Popular con Mao Zedong en 1949, el gigante asiático comenzó un proceso de reforma y reconstrucción para conformarse como una nación sólida. A partir de 1978 el país se embarcó en su mayor transformación económica y de apertura hacia el mundo, liderados por el político Deng Xiaoping, padre de estas reformas y de los grandes cambios de la China moderna.

Actualmente, su economía es considerada la segunda más grande del mundo, con un PBI de 13.6 millones de millones de dólares. Según el último informe publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular de China, desde 1979 hasta 2018 la economía del país crece a una tasa anual del 9,4% y unas 700 millones de personas fueron sacadas de la pobreza. A nivel internacional, desde 2013 hasta 2018 China contribuyó en más de un 28% a la economía global.

“Si bien en algunos países puede verse como una amenaza y en otros como un gran aliado, lo que es indiscutible es que China ha sabido ganarse el respeto internacional. Ha demostrado que puede cumplir las metas que se propone, que tiene el poder económico, militar, político, el desarrollo científico que indiscutiblemente la convierten en potencia mundial. En la actualidad el mundo, el ‘capitalismo’ actual o incluso procesos locales, no pueden pensarse sin la influencia de China”, explica la doctora en Antropología Luciana Denardi.

Uno de los nuevos misiles presentados durante el desfile militar.

Frente a la injerencia cada vez mayor de China en los asuntos internacionales, dos de las cuestiones que siempre aparecen como crítica o temor son la supremacía única del Partido Comunista y la inexistencia de un modelo democrático de país. Al respecto, la joven sinóloga argentina Lucía Fernández opina: “Ellos tienen sus propios conceptos de todo, incluso de democracia. Querer imponer nuestra idiosincrasia o modelo me parece precario. En mi opinión, se trata un poco del eterno debate entre priorizar libertad o igualdad. No creo que sea posible. Uno de los grandes interrogantes o vidrieras es Hong Kong. Hace unos años se debatía la posibilidad de Hongkonizar China o viceversa. Creo que es evidente que está ocurriendo lo segundo. Propongo pensar qué ofrecen nuestras democracias, nuestros modelos al crecimiento y desarrollo mundial”.

En el caso particular de Argentina, la relación comercial con China se acrecentó en los últimos años a partir de nuevos acuerdos comerciales que permitieron la llegada y proliferación en China de productos nacionales tales como carnes, cerezas, arándanos, aceite y harina de soja y próximamente limones y nueces de pecan. A su vez, financiamiento e inversiones chinas llegaron a Argentina en sectores como energías, transporte y minería.

Las exportaciones argentinas a China están creciendo este año un 30 % y pueden seguir haciéndolo a un 20% anual sostenido durante la próxima década. Es muy clara la complementación entre nuestras economías”, detalla Diego Guelar, actual Embajador argentino en China.

La mayor cercanía de China con países de Latinoamérica, Asia y África es uno de los logros que varios ciudadanos chinos le adjudican al actual presidente Xi Jinping. “Él promovió la construcción de una comunidad de destino compartido de la humanidad, mostró al mundo una China más abierta e inclusiva”, opina Zhang Xiao, un chino de 23 años que vive en Beijing. Aunque él no pudo asistir a los festejos de Tian’anmen, se reunió con su familia y se sentaron todos frente al televisor para ver el desfile militar y escuchar el discurso del presidente.

Además de los soldados, desfiles de ciudadanos comunes acompañaron a las carrozas.

Lo mismo hizo la joven Hu Shi, una estudiante china que pronto partirá a Barcelona para hacer un doctorado: “Hoy comimos todos juntos con mi familia y celebramos el día nacional. Es una fecha muy importante porque conmemoramos la emancipación, autonomía y la fundación de nuestro querido país. Este año me llamaron la atención no solo los grupos de soldados, sino también los desfiles de los trabajadores, de los campesinos, de los estudiantes”, cuenta Hu Shi.

El fuerte sentimiento nacionalista chino fue indudablemente uno de los elementos más presentes en este 1 de octubre. En Beijing, una ciudad de más de 40 millones de habitantes, la gran mayoría de los locales y comercios permanecieron cerrados durante todo el día y muchos ciudadanos caminaban por las calles ondulando banderines o llevando stickers de China pegados en sus mejillas. Un espectáculo imponente –bastante ajeno a los ojos latinos– que sólo se repetirá pocas veces en la historia.