Chiara Sacchi, la activista argentina que protestó con Greta Thunberg: “No hicieron nada y ahora nos tienen que escuchar”

por Juliana Argañaraz

Tiene 17 años, vive en Haedo y milita en el movimiento "Slow Food". Antes de viajar a Nueva York estaba de viaje de egresados en Bariloche.

“Queremos que los líderes mundiales se imaginen un mundo sin polución, sin que las aguas se estén calentando, sin que el nivel del mar esté subiendo, y que ese sea su objetivo. Les pedimos a ellos, que tienen poder, que tomen decisiones”, dice Chiara Sacchi. Con 17 años fue una de las elegidas por Unicef para representar a millones de niños de todo el mundo y elevar un reclamo a las naciones que no se están ocupando de los efectos del cambio climático.

Junto a Chiara, y a otros 15 chicos, estaba Greta Thunberg, la activista sueca de 16 años que dio un duro discurso en la Cumbre sobre la Acción Climática en Nueva York.

Raina Ivanova, representante de Alemania, durante la presentación de la petición (Gentileza Chiara Sacchi)

Cuando la noticia llegó a Argentina, sorprendió: habían “denunciado” al país (junto a Francia, Alemania, Turquía y Brasil) por incumplir los acuerdos asumidos para proteger a sus niños contra el impacto del cambio climático.

“Pero hubo un malentendido: no fue una denuncia legal. No fue una demanda, sino una petición, una declaración”, explica Chiara a Vía País. “La petición iba dirigida a la ONU para que interceda y estas cinco naciones corten las emisiones”.

“Todos esos países llegaron al acuerdo de que los niños tenemos derechos especiales, derechos que los adultos no tiene por qué tener, como a una infancia sana, a jugar, a vivir en tierra sustentable (según la Convención de los Derechos del Niño). La petición habla de estos derechos que están siendo vulnerados, entonces entramos nosotros, cada uno con una experiencia distinta. Algunos chicos venían de las Islas Marshall, unas islas muy chiquitas que se las está comiendo el mar: viene una ola grande y se lleva una casa, y ellos tienen que reconstruirlas. Un niño no tiene por qué rehacer su casa, tiene que tener un hogar, un techo, comida. A eso va la petición”, detalla la adolescente.

Los chicos solicitantes Chiara Sacchi, Rajlin Jblia (Tunez), Deborah Adegbile (Nigeria), Catarina Lorenzo (Brasil), Raina Ivanova (Alemania), Ridhima Pandey (India) junto a dos de las abogadas que los representaron (Gentileza)

Tras conocerse esta denuncia pública, el Gobierno aseguró que Argentina “contamina muy poco”, pero a Chiara esa respuesta no le alcanza.

“No deberíamos contaminar nada. Me parece que “muy poco” no es suficiente. El objetivo es un mundo sin polución. Hay una marca de no retorno de 11 años, que de hecho está disminuyendo. Los líderes mundiales tienen que tomar decisiones de las que no se arrepientan. Eso es lo que estamos demandando”, dice. Y agrega: “Se necesitan políticas públicas y ambientales. No hay una toma de conciencia en cuanto a ‘bueno, esto está pasando ahora. Hay que ocuparnos ahora’”.

Chiara vive en Haedo con su papá y su mamá, va a un colegio religioso y, antes de viajar a Nueva York a presentar la petición, estaba de viaje de egresados en Bariloche, como cualquier adolescente de 17 años. Pero Chiara no es como la mayoría de ellos. Desde que era muy chica, gracias a la influencia de su mamá Perla, militante del movimiento Slow Food, tomó conciencia de la importancia de una alimentación natural y sin procesados, y su interés por el medio ambiente vino de la mano.

“En mi casa es algo que se habla todo el tiempo. ‘Slow Food’ trabaja por el alimento bueno, limpio y justo, que no está fumigado, de buena calidad. Y mi interés por el medioambiente nació cuando empezamos a hablar sobre un conflicto con la agroindustria, que impacta en la tierra, en el agua, en el aire, que es algo que nos contamina. La conexión entre estos dos temas que me apasionan un montón”, dice.

¿Por qué crees que no hay suficiente conciencia de este daño entre los adultos?

Voy a dividir mi respuesta en dos: en la gente poderosa y en la gente, digamos, “normal” ―aclara― A la gente poderosa no le sirve. Para ellos tiene un beneficio monetario. No les sirve cortar emisiones, dejar de fumigar, dejar de hacer fracking o la explotación petrolera. Y hablando de la gente corriente, de la generación de mis viejos o de mis abuelos, primero no es un tema muy hablado. Nos preocupa a nosotros porque es nuestro futuro. Yo en 11 años voy a tener 28, mi vida va a haber recién comenzado. Nosotros vamos a pasar por eso: yo, mis hijos, mis amigos.

Chiara Sacchi durante la marcha en Nueva York (Gentileza)

“Es un tema generacional. Lo vemos en las marchas: somos todos pendejos, un montón de estudiantes con el uniforme de colegio, con la mochila en la espalda. Eso es algo muy claro”, dice Chiara, que el 20 de septiembre participó de una masiva movilización en Nueva York, y el 27 en Buenos Aires, marchó al Congreso junto a “Fridays for Future Argentina” y a decenas de miles de autoconvocados.

Si los jóvenes son más conscientes que los adultos, ¿sentís la responsabilidad de educarlos?

Creo que estamos heredando un planeta en estado de emergencia y eso es de lo que nos ocupamos ahora. Ellos se deberían haber ocupado antes. Hay alguien que debería saber qué hacer antes de nosotros. Los adultos están para amplificar nuestro mensaje: si pedimos información en el colegio, dénnosla. Se supone que nos están formando como personas pero no nos hablan de que tenemos que ocuparnos de esto, de que hay que tomar iniciativa, de las cosas que podemos hacer, aunque sean súper chiquitas, que hacen una diferencia. Están formando generaciones y sin embargo nosotros tenemos que hacerlo por iniciativa propia.

¿Es realmente posible la meta de polución cero?

Mientras sigan naciendo bebés, generaciones van a venir, y tenemos que hacernos cargo. La pregunta no es si se puede lograr, tendría que ser una afirmación: ese tiene que ser su objetivo, como gente que tiene poder, gente que puede hacer un cambio grande. Hablando desde lo político, algo internacional, global. Por eso la petición.

Estamos a tiempo, pero no hay tiempo que perder. Creo que si nos ocupamos, si todos cambiamos hábitos, pensamiento, ideología y objetivos, es posible.

Suena como si esa posibilidad estuviera en manos de “los poderosos”…

De esto hablé en la conferencia, y me saqué un poco tal vez. Es un tema que me toca muy de cerca. El pueblo tiene mucho poder, América Latina es muy grande. Si salimos a la calle, si nos hacemos escuchar, si cada uno hace un cambio en lo personal: me fijo qué consumo, qué compro, qué como. Mucha gente se está ocupando, podríamos hacerlo solos, tenemos que estar unidos, tener un objetivo en común. Siempre en una lucha grande hay muchos conflictos, cada país tiene sus conflictos, sus puntos débiles, pero el objetivo siempre es uno y la misma meta. El pueblo tiene muchísimo poder.

Chiara Sacchi (Gentileza)

Con este panorama, ¿a qué te aferrás para no perder la esperanza?

Hace unos meses antes de hacer la petición hicimos una biografía chiquita explicando nuestra historia y yo dije en este escrito que me sentía muy sola, que pensaba que era un tema muy poco abierto en Argentina, con muy poca gente que se ocupa y muy poca gente que milita por ésto, que vive por ésto y la apasiona. Me daba enojo que el tema no estuviera abierto.

La semana pasada en una entrevista me pidieron que desarrollara lo que había dicho, pero después de la marcha ya no me sentía sola. En la marcha del 20 en Nueva York había muchos chicos, muchos pibes con los papás, nenes con los abuelos, muchos chicos con el uniforme del colegio. Y en la marcha del 27 en Buenos Aires hubo como 15.000 personas, todos con uniforme del colegio, con la mochila en la espalda, eran todos pibes, para mí fue re emocionante. Se camina acompañado en la calle.

Se abrió una conversación y los pibes nos estamos ocupando y nos estamos haciendo escuchar. Nadie se ocupó antes, no pensaron en nosotros, no pensaron en la generaciones que vienen, no hicieron nada y ahora nos tienen que escuchar. De eso me agarro.