Diego Maradona cruzó momentos difíciles y notoriamente visibles que lo debilitaron mucho y hasta le modificaron su ánimo. Quienes más cerca estuvieron del 10 contaron cómo pasó sus últimos días antes de su muerte, de la que este jueves se cumple un año.

Maradona cumplió 60 años el 30 de octubre de 2020, casi un mes antes de su partida. Mal humor, bebidas alcohólicas, muchas horas en la cama y enojos constantes. Ante los reiterados intentos de su círculo cercano y de algunos fanáticos que se acercaron a su casa, Diego reaccionó levemente.

Diego Maradona fue a la cancha de Gimnasia en su último cumpleaños.

Fue a la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata para recibir un homenaje de Marcelo Tinelli y Claudio Tapia, en nombre de todo el fútbol argentino. Su presencia en el campo del equipo que dirigía evidenciaron su más que delicado estado.

Su mala postura y la ayuda que necesitaba para caminar preocuparon a todos. A sus estudios rutinarios y constantes, se le sumaron chequeos por la imagen que mostró en la cancha del “Lobo”. Allí se descubrió un hematoma subdural en su cabeza.

Maradona ingresó a la Clínica Olivos el 3 de noviembre para su sofisticada cirugía. Tenía un coágulo de sangre entre su cráneo y la base del cerebro.

Leopoldo Luque y Maradona, en la Clínica de Olivos, el 11 de noviembre de 2020. (AFP).

Leopoldo Luque, su neurocirujano, contó que Diego quería irse de la clínica dos días después de la operación. Le dieron el alta el 11 de noviembre e inmediatamente lo trasladaron a su domicilio en San Andrés, Tigre.

Una de las escenas más recordadas de aquellos días la protagonizó Matías Morla. El abogado del 10 salió de la Clínica Olivos para aclarar el cuadro de su cliente ante los medios. “Diego pasó el momento tal vez más duro de su vida. Creo que fue un milagro que se haya detectado el derrame en la cabeza que le pudo haber quitado la vida”, dijo en primera instancia.

“Lo bueno es que Diego está entero, está firme, hay Maradona para rato”, aseguró Morla.

La vigilia de la casa de Maradona en San Andrés era tan notoria como la preocupación por su salud. La debilidad del campeón del Mundo era evidente y su estado, frágil. La mañana del 25 de noviembre del 2020 fue el fin de su vuelo.

En la noche anterior, Diego se tomó su medicación y, cansado y con poca energía, se fue a su cama. Una insuficiencia cardíaca le quitó la vida y, pese a los intentos de los profesionales, el cuerpo de Maradona dijo basta.