Sandra López Ferreyra (50) está cansada de denunciar a su ex pareja por hostigarla. En apenas tres meses, ha radicado seis denuncias en la policía de Villa Yacanto, departamento de Calamuchita, y en tribunales por el acoso que sufre de Matías Renna (35).

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Según explicó a La Voz, debió instalar una cámara de seguridad en un poste frente a su casa, que le sirve como mecanismo de protección. “No era mi prioridad, pero tuve que hacerlo ante mi situación de desamparo”, dijo.

La mujer debió soportar que su acosador se instalara en un baldío pegado a su casa, en una precaria carpa, cuando radicó la primera denuncia. El hombre permaneció dos meses ahí, hasta que lo obligaron a retirarse. Desde el 8 de septiembre está detenido por desobediencia a la autoridad.

Después de dos semanas de haberlo solicitado, este jueves Sandra recibió un botón antipánico, para pedir ayuda en caso de urgencia. Ella afirma que sigue durmiendo “con un machete en una mano y el celular en otra”.

La historia detrás de las denuncias

“Los dos primeros meses de noviazgo fueron maravillosos, me preguntaba donde había estado este hombre todo este tiempo”, recuerda. A los dos meses de conocer a Matías Renna aceptó la propuesta de mudarse juntos: “Ya la primera noche empezó a los gritos por una pavada”, cuenta.

Las situaciones de ira comenzaron a repetirse y a subir de intensidad, insultando y golpeando las paredes o la mesa. Un día, tras una discusión, encontró uno de cuatro cachorritos con el cuello fracturado. “Qué lástima, justo el que querías vos”, asegura que le dijo el hombre. El miedo que le generó esa situación hizo que abandonara el lugar y se mudó a otro lugar.

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A fines de mayo, Sandra dejó el lugar y se trasladó a su terreno con una precaria construcción. A los pocos días de instalarse, su ex se mudó al terreno vecino: “Plantó cuatro postes, los rodeó con un film y se metió adentro de una carpa a vivir”. Allí radicó la primera denuncia.

Posteriormente, la mujer encontró algunas de sus pertenencias violentadas: cerraduras dañadas, puertas palanqueadas. En ese momento, decidió colocar una cámara de monitoreo. “Todos los días le tiraba piedras y a la noche prendía las luces de la camioneta y alumbraba la única pared de lona que yo tenía”, recuerda.

El pedido de Sandra

La mujer pide que se active el mecanismo dual, con la colocación de una tobillera a su expareja, que alerte sobre su cercanía. Si bien la Justicia actuó en agosto con la imputación y la orden de restricción, la custodia y la detención fueron dispuestas semanas después.

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Sandra sigue con miedo y reclama atención y mayor celeridad en la aplicación de la ley y de los mecanismos de prevención, que podrían haber llegado tarde. “No tengo apoyo jurídico ni asistencia social, ni psicológica”, reclama.

Sufrí violencia en mi intimidad y luego violencia institucional, por no cumplimiento de las leyes; yo sólo pido que se cumpla la ley, no se trata de empatía ni solidaridad”, reclama Sandra.

La detención del acusado

Ante la repercusión mediática que tomó el tema, la Fiscalía de Instrucción de Segunda Nominación de Río Tercero, que investiga el caso, difundió un parte de prensa. “A raíz de la misma [denuncia], y habiendo practicado las diligencias correspondientes se ordenó la imputación de Matías Renna por el delito de desobediencia a la autoridad y se le impuso, como condición de mantenimiento de libertad, la prohibición de acercamiento a un radio menor a 100 metros y todo tipo de contacto con la damnificada”, indicó.

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El parte explica que este 6 de septiembre de 2021 (casi 100 días después de la primera de las seis denuncias acumuladas) ordenaron la custodia policial permanente a la víctima. El hombre está detenido actualmente.