El fiscal Fernando Moine imputó finalmente a tres policías por el brutal ataque cometido contra Carlos Galíndez (42), hecho perpetrado hace más de una semana en la alcaidía de la sede central de la Departamental Río Cuarto de Policía. El hombre, según la investigación, estaba esposado cuando fue golpeado. Sufrió serias lesiones en el rostro, lo que obligó a que fuera sometido a cirugía.

Ha sido ordenada la imputación de dos policías masculinos por el delito de vejaciones calificadas y falsedad ideológica, agravada por la condición de funcionarios públicos en coautoría y en concurso real, y una policía femenina, por el delito de encubrimiento agravado, en concurso ideal con falsedad ideológica agravada por ser funcionario publico”, precisó ayer Moine a La Voz.

Según se pudo establecer, se trata del cabo Martín Ezequiel Colautti, el sargento Jorge David Sanabria y la sargento Diana Natalí Rojo.

El hecho

El grave episodio se produjo en la madrugada del pasado domingo 17 del corriente. Carlos Galíndez (42) y su compañera, Jorgelina (41) –oriundos de la localidad cordobesa de Pilar– fueron abordados por la Policía cuando estaban detenidos en una de las salidas de la ciudad de Río Cuarto en su camioneta Mitsubishi Montero.

La mujer relató que se habían detenido para orinar. En esas circunstancias, apareció la Policía que detuvo a tres hombres que andaban en un auto blanco. Estos sospechosos eran buscados por unos robos en Berrotarán. Todos fueron llevados a la comisaría de Banda Norte.

Jorgelina explicó que a su esposo le encontraron unas herramientas en el auto, pero añadió que ese material se encontraba allí porque es plomero. Ya en la sede policial, se produjo un incidente al firmar un acta.

La mujer explicó que Galíndez hizo una raya en la hoja. Un agente le advirtió: “Te hacés el pícaro, ya vas a ver”. Contó que, mientras ella fue llevada a una habitación, su esposo fue llevado a un cuarto donde fue golpeado. Indicó que lo hicieron desvestir y “lo molieron a palos y patadas”. El hombre, según la causa, se encontraba esposado.

Consternada, dijo que, por un espacio entre la puerta entreabierta y el suelo, pudo ver a Carlos caído mientras era pateado en la cabeza. Ni bien pudieron recuperar la libertad, la mujer manejó desde Río Cuarto hasta Córdoba con su pareja semi-inconsciente, con la mandíbula fracturada.

El hombre quedó internado en un sanatorio en la Capital, mientras que ella y un abogado radicaron una denuncia por el abuso policial, ante la Justicia. Al conocerse la situación, intervino el Tribunal de Conducta Policial que separó de su cargo a cuatro uniformados. De todos modos, se dispuso que permanezcan en libertad.