Van un año abajo de lo correspondiente a sus edades y la falta de conectividad complica su educación al tiempo que deben apelar al esfuerzo extra de tener que compartir entre los tres el único celular con datos de la casa.

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Es la historia de Franco, Luz y Ailyn, tres hermanos que viven en barrio San Jorge y que se atrasaron un año de la secundaria durante la prolongada cuarentena de 2020, en Córdoba.

En ese complicado panorama en el que no hay clases, los chicos hacen lo que pueden sin tener acceso a Internet y no siempre pueden comprar datos para tener conexión en el único celular de la familia, según relatan a El Doce.

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Sin pensar en bajar los brazos, los tres hacen lo que pueden en este escenario de virtualidad al que tienen poco acceso y mientras no están con sus estudios, colaboran en un merendero solidario de San Jorge, donde también participan de clases de apoyo a los chicos de la primaria.

“A veces se nos complica con las clases virtuales porque tenemos casi el mismo horario todos”, revela Ailyn y agrega: “así que un día usa el celular uno y otro al otro día y así”, comenta.

Apoyándose en los libros que hay en casa, los jóvenes hacen rendir los pocos minutos de conexión que proporcionan los datos que compran: “aprovechamos los datos de celular de mamá para descargar las actividades”, cuenta la chica.

Por su parte Luz asegura que “no es lo mismo la virtualidad que lo presencial”, sostiene y añade “porque en la virtualidad no te explican tan bien en cambio en la presencial sí”, remata y cuenta que ha perdido un año en la pandemia.

“Nosotros vamos a la casa de un amigo y les enseñamos a él y a la hermana porque se les complica ya que no tienen Internet, por eso nosotros vamos y los ayudamos”, cierra.