“Hace un año que no veía a mis hijas”. A pura emoción, Hernán Crespo vivió un sábado a pleno en Córdoba, donde se consagró campeón de la Copa Sudamericana como DT de Defensa y Justicia al golear a Lanús 3-0 en el Estadio Kempes, y por el reencuentro con su familia, que vive en Módena, Italia.

Detrás de los bancos de suplentes estaban Nicole (16), Sofía (14) y Martina (5), las hijas del ex delantero y goleador, que lo acompañaron en Córdoba y con quien se abrazó en la consagración del Halcón de Varela, con su primer título internacional.

“Valdanito”, como se lo conoce, asumió el desafío de quedarse en Argentina. “Apostando a este grupo de trabajo y a este grupo de jugadores, sabiendo que en la vida hay que hacer sacrificios, pero que no hay que claudicar, que hay que creer en uno mismo, en las ideas y en los jugadores. Había motivos por los cuales esa elección personal tenía sustento”, aseguró.

Y resaltó: “Mis hijas vieron sin lugar a dudas el mejor partido en la historia de Defensa y Justicia, va a ser una final muy recordada por las formas. El partido que hicieron estos muchachos es una locura de prolijidad, de precisión, de disciplina, de orden, de valentía, de coraje, de agallas, de creer...”.

Y ponderó la entrega de sus futbolistas: “Uno puede tener ideas, puede razonar, ver el partido y analizar, pero sin la predisposición de los jugadores no hacés nada. Ellos jugaron un partido excepcional, que difícilmente se ve en una final continental. Yo pongo arriba de la mesa una idea y ellos la bancan, creen, lo demuestran y salió. Los técnicos somos los jugadores y yo les agradeceré eternamente lo que hicieron en el camino. Todos nos vamos a acordar de la foto con la Copa y la medalla, pero sin un grupo tan fuerte, tan unido y tan convencido esto hubiera sido imposible”.

Con humilidad, además, reconoció a su colega de Lanús: “Hoy como entrenador me toca ganar, pero no quiero obviar lo que hizo Luis Zubeldía dándole espacio a muchos chicos. Yo no soy mejor entrenador que él, hoy le tocó ganar a mi equipo y hay que respetar al rival y dignificarlo porque eso te hace más grande”.

“Lo lindo que han dejado estos jugadores es que si vos te dedicás, si tenés disciplina, la fuerza para hacerlo todos los días, para no bajar los brazos más allá de los inconvenientes, el pensar que no hay que cortar camino…Nosotros nunca tuvimos problemas: respetamos a los árbitros y a los adversarios. Este equipo dio un mensaje a nivel sociedad de que podés pertencer a un lugar chico y ser realmente grande”, concluyó el ex delantero de River y la Selección.