El inicio de clases trae consigo la recarga de peso sobre la espalda de los más chicos. Esa carga podría ser causante de dolencias y males futuros.


Con la vuelta al cole y el traslado de las mochilas, los chicos cargan sobre sus espaldas mucho peso y de manera inadecuada.

En muchas ocasiones, la motivación de usar una mochila nueva, hace que los padres desconozcan y no tengan en cuenta que esa pesada carga podría ser el causante de dolencias y males futuros.

El quiropráctico Marcelo Barroso Griffiths indica: “La niñez es una etapa de cambios y de aprendizaje motor, y es ahí cuando debe procurarse la correcta alineación de la columna. Muchos de los problemas espinales presentes en la vida adulta fueron desarrollados durante la infancia o adolescencia”.

Y agrega: “Los niños sufren todo tipo de tensiones a nivel vertebral al igual que los adultos o quizás en mayor medida. Sin embargo al ser más maleables su capacidad para hacerle frente es mayor”.

Entrando en la adolescencia, las malas posturas se acentúan y los pesos inapropiados y mal distribuidos, como el de las mochilas, pueden ser el origen de problemas a largo plazo.

El especialista explica que la columna vertebral puede verse expuesta desde la infancia a las tensiones y traumas que de manera gradual irán formando el complejo de subluxación vertebral. 

La prueba de la vitalidad y resistencia extraordinaria de los niños es la cantidad de caídas y choques a los que se exponen a diario, en general sin consecuencias. “Con el tiempo, algunos de esos traumas menores irán participando en la formación de las primeras subluxaciones (aquellas vértebras que al desalinearse comprimen al nervio, provocando a corto o largo plazo un mal funcionamiento en nuestro cuerpo)”, dice el quiropráctico.

Pero el peso de las mochilas no es el único motivo de dolencias o males a futuro. Las malas posturas o un mobiliario escolar inadaptado también influirán en este proceso. Otros factores, como el estrés mental o una alimentación desequilibrada pueden estar presentes en esa edad y durante toda la vida, contribuyendo a este problema.

“A medida que el niño comienza a participar en las actividades regulares de la infancia, como patinar, jugar al fútbol o andar en bicicleta, y sufre traumas practicándolas, dará lugar a dichas subluxaciones, que si no se les presta atención, los daños que tienen lugar en esta etapa de rápido crecimiento pueden convertirse en problemas más serios en el futuro”, cierra Barroso Griffiths.


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