Por Magalí Gaido.

Diciembre es un mes de balances. Sumado a ello, se acumula todo el cansancio laboral, el agotamiento mental, físico y vital. La licenciada y profesora de psicología Fabiola Saal asegura que estas condiciones son el caldo de cultivo ideal para tener más estrés, enfermedades psicosomáticas y ansiedad.

En comunicación con Día a Día, la especialista explicó: "Hay dos emociones básicas que regulan generalmente nuestros balances. Una viene de la mano de las frustraciones por todos aquellos proyectos, ideas, o situaciones que no logramos concretar y al pensarlas inconclusas o no culminadas, terminan en un sentimiento de tristeza".

Muchas veces esos proyectos tienen que ver con no poder encontrar una pareja, tener un hijo, armar una familia, reconciliarse con algún ser querido, o pueden venir del mundo material, no concretar el sueño de tener una casa, un viaje, etc.

"Pero no toda cuenta debe ser sólo negativa", continuó Saal. "También hubo cosas positivas en tu vida a lo largo del año: pensemos en ellas, esas que están muy naturalizadas con lo cotidiano, con lo sencillo. Desde allí se debe trabajar la gratitud, que desata en la alegría", agregó.

“Un corazón agradecido por todo lo que vivió está más abierto a recibir todo lo nuevo y bueno que puede llegarnos”, aseguró la psicóloga, al momento que sostuvo que no hay que resaltar sólo las pérdidas, sino que hay que aprender a mirar la vida desde un lugar más positivo.

“Un consejo óptimo para estas fechas es perdonarse por lo que no se hizo, no ser tan exigente con uno mismo, no boicotearse. Hay que pensar que el mundo no se termina el 31 de diciembre y existirán otras posibilidades y oportunidades”, explicó Fabiola.

“No tratemos de querer cumplir con todo y todos a último momento. Demos lo mejor de uno sin llegar a terminar con un cuadro de estrés”, recomendó.

El perdón, la clave

“La magia de estas fechas consiste en trabajar el perdón y la reconciliación primero con uno mismo, aprender a aceptarse, valorarse y perdonar al otro, ese otro que tanto te lastimo, y aquí no hablo de reconciliación alguna, sino de ‘perdonar por mí’. En cuanto logres hacerlo, vacías tu mochila de piedras viejas que vienes cargando”, aseguró Fabiola.

“Comienza un año con optimismo, pide en grande, ilumina tu vida con gratitud y no te canses nunca de decir internamente estas cuatro palabras mágicas: lo siento, perdón, te amo, gracias. Son cuatro palabras claves que abren tu corazón a la divinidad y te llena de luz”, explicó la psicóloga.

Consejos para el 2018

“Visualízate en aquello que quieres, agéndalo, enumera tus propósitos para el año siguiente, como objetivos a cumplir y léelos de vez en cuando para que no se te olviden a lo largo de todos los meses que restan. La constancia y perseverancia nos llevan al camino deseado”, finalizó.