Mientras continúa en condiciones muy graves tras ser baleado por su hermanito, sus médicos encontraron otro proyectil, que el pequeño Lautaro, de 10 años, se habría tragado cuando jugaban con el arma que originó el accidente en el interior de una vivienda, en Córdoba.

Se trata de una bala que estaba en sus intestinos, según comentaron voceros del Hospital Pediátrico de Córdoba, en declaraciones a radio Cadena 3.

Sobre el estado general del menor, la doctora Cecilia Angulo Bocco confirmó que el chico se encuentra estable, pero muy grave, por el disparo accidental de un arma calibre 22, que accionó su hermano mayor, de 12.

De acuerdo al informe médico, el disparo le ingresó por un hombro y perforó uno de los pulmones de Lautaro, hasta quedar alojada a milímetros de la columna vertebral, que no ha sufrido daño.

El hecho ocurrió este miércoles en el interior de una vivienda del barrio Villa Urquiza de la ciudad de Córdoba y el padre de los niños declaró a la Policía que desconoce el origen de la pistola que manipulaban sus hijos.