Mientras la cuarentena se extiende hasta el próximo 28 de junio y algunas actividades siguen con restricciones, en los barrios de Córdoba se multiplican las necesidades, pero también las buenas acciones y las almas caritativas.

En este caso desde barrio Patricios, Agustina Blanco junto a su marido, su hermana de 17 años y toda su familia, decidieron abrir un comedor y merendero para tratar de palear la dificil situación que le toca vivir a más de un trabajador que no está pudiendo ejercer su oficio.

Una vez más, el Facebook de Vía Córdoba sirvió como medio para conocer otra historia de solidaridad. Agustina se contactó por esa vía para comentarnos sobre esta acción y también para solicitar donaciones de ollas y alimentos, porque la buena voluntad no es el único condimento para llevar adelante esta tarea.

"La necesidad es mucha en este barrio. Nosotros abrimos los lunes y viernes donde damos la merienda y los miércoles la cena. Pero no alcanza, queremos abrir un día más. Vienen casi 150 personas, algunos vienen después de que dimos todo y nos quedamos mal cuando les tenemos que decir que nos quedamos sin nada", cuenta Agustina a Vía Córdoba.

Comedor "Una alegría para los niños", en barrio Patricios.

En la zona también habían otros comedores, pero Agustina aseguró que debieron cerrar porque no podían atender a tanta gente. Eso también generó que a su comedor "Una alegría para los niños", ubicado en pasaje Jose Antonio Pierri 2.188, vayan personas de otros barrios. "Tenemos el barrio Juan Pablo II al frente y se cruzan a pedirnos comida, obviamente les decimos que sí", contó.

Todo esto comenzó como una idea el viernes 17 de abril, ese domingo ya estaban abriendo sus puertas, pero se sorprendieron por la gran cantidad de gente que se acercó al lugar a pedir un plato de comida. "Tuvimos que hacer más cosas porque no nos alcanzó. Pero fue emocionante ayudar a tanta gente y verle la carita de alegría a los niños", comentó Agustina.

Todo el dinero de la compra de alimentos sale de sus bolsillos, parte del mismo lo obtienen por los depósitos que le realizan de la tarjeta alimentaria. Además su mamá es pensionada y también aporta lo que cobra para poder llevar adelante estas acciones. Pero todo esto no alcanza y por eso hacen un trabajo extra.

"Nos encantaría agregar un día más al comedor, pero no podemos. Cuando ya nos quedamos sin recursos cocinamos pan casero o bizcochuelos y los vendemos para poder recaudar algo de dinero y comprar para el comedor. La gente nos acerca donaciones también", remarcó Agustina.

Favor por favor

Agustina cuenta cómo se organizan para llevar adelante el comedor y se nota que sus palabras van cargadas de orgullo, pero también cargan una historia, una historia de solidaridad y de lucha.

Ella tiene 23 años y tres hijos, la última en llegar fue su bebé, pero fue diagnosticada de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida como Epoc. Ella junto a su beba debieron permanecer dos meses internadas.

"Pasé muchísima necesidad, estuve dos meses internada y fue muy cruel. Pero hubo mucha gente que me ayudó y pudimos salir adelante. Entonces yo ahora quiero ayudar como me ayudaron a mí", explica Agustina.

Como dijimos, en la casa de Agustina nada sobra y todo lo que tienen lo ponen para poder sacar adelante el comedor. "Mi marido es albañil y por la pandemia no puede salir a trabajar. La mayoría de la gente del barrio se dedica a esos trabajos y no puede hacerlos ahora. Necesitan ayuda y nosotros ayudamos con el comedor", contó.

Respeto al coronavirus

Todo este trabajo solidario surgió como necesidad en el medio de la pandemia por coronavirus. Así que además de atender su comedor también tienen qu tener los cuidados sanitarios correspondientes.

Comedor "Una alegría para los niños", en barrio Patricios.

"Respetamos todo. Yo vendía barbijos antes y decidí regalárselos a las personas que venían sin protección. Ahora todo el mundo viene con barbijo, los anotamos en la puerta y los vamos haciendo pasar. Además nosotros atendemos con guantes y tenemos acohol en gel", puntualizó.

Donaciones. Agustina y su comedor "Una alegría para los niños" están solicitando todo tipo de donaciones, desde ollas hasta alimentos. El comedor está ubicado en pasaje Jose Antonio Pierri 2.188, de barrio Patricios. Los interesados en acercar donaciones se pueden comunicar al número 3516546915, allí reciben solo llamadas.

"Tenemos una olla y otra olla grande que nos presta un vecino, pero también la presta a otro comedor así que hay dias que se nos complica. Lo que más necesitamos son ollas y alimentos", concluye agustina.