La actividad genera más de 11 mil puestos laborales y regalías por más de $21.000 millones. Alrededor de 450 pymes están ligadas a los servicios.


El Gobierno de la Provincia intenta avanzar en el marco de una profunda crisis económica que al decir del propio ministro de Economía –Oscar Antonena- “de seguir así, no se podrá hacer frente a los salarios”. La situación es, ante lo planteado, extrema, y por ese motivo se ha avanzado en lo que se denominó la Reforma Estructural del Estado con el objetivo de lograr fondos mediante una serie de recortes, “congelamientos” y puesta en marcha de medidas impositivas.

El actual presupuesto provincial elaborado por el Ministerio de Economía de Chubut fue previsto para este año en $121.000 millones, de ese presupuesto, $21.000 millones corresponden solo al ingreso por regalías, que en gran parte son utilizadas para hacer frente a la deuda que tiene Chubut, el otro monto de importancia está dado por coparticipación, cercano a los $25.000 millones.

La principal actividad de la provincia, desde lo productivo, está clara: es la industria petrolera. La cuenca del golfo San Jorge representa aproximadamente el 48% de la producción hidrocarburífera del país, y junto con la cuenca Neuquina son las principales productoras. En ese contexto, la provincia del Chubut genera un aporte importante a través de dos operadoras, como lo son Pan American Energy e YPF.

El aporte productivo se refleja en la provincia en dos aspectos importantes, el ingreso por regalías y la mano de obra, es decir trabajo. Y ambos puntos se transforman en uno: el mantenimiento del sistema económico de la región.

La actividad, como se mencionó, es el principal motor en materia de trabajo. En la actualidad son más de 11.000 puestos laborales ligados de manera directa, a los que hay que sumar todo aquellos relacionados de manera indirecta, desde servicios hasta el propio comercio y todo lo que hay entre ambos extremos.

Pozo petrolero

Si bien no hay un dato concreto oficial, se estima que la región de Comodoro Rivadavia –que incluye Rada Tilly y Sarmiento- se ven ligadas a la actividad en total unas 20.000 personas. También en una tercera línea se puede incluir los servicios que son tercerizados por las propias pymes, desde el abastecimiento de insumos –máquinas, herramientas, indumentaria-, hasta la venta del comercio en su forma tradicional, en donde las cadenas nacionales en varias oportunidades han sido mencionadas en las sucursales locales como las de mayor venta en el país. Lo mencionado es el resultado de lo generado por la industria a base de trabajo.

Según los informes de la Secretaría de Energía de la Nación, en la provincia tienen participación 19 operadoras, que produjeron hasta noviembre del año pasado 7.970.017 m3 de petróleo. Las principales son Pan American Energy con 4.264.448 m3, seguida de YPF con 1.858.188 m3 y Capsa con 673.228 m3. Tecpetrol aparece en cuarto lugar con 440.524 m3. También, en la última declaración jurada presentada a la SEN en el 2019 por las compañías petroleras, la inversión total fue de 1.111 millones de dólares, unos 100 millones de dólares más aproximadamente que el año anterior.

En el ámbito nacional, en los primeros 8 meses del año pasado, la producción de petróleo fue de 19,5 millones de m3, superando la producción del año anterior en un 4%. Si a esto le sumamos la producción No Convencional, creció un 53,7% alcanzando los 14.535 m3/d. El gas natural también creció un 6% en la producción y en No Convencional un 33,2%. Datos que fueron publicados por el IAPG (Instituto Argentino del Petróleo y del Gas).

Los números, con los avances y retrocesos propios de la industria, por los vaivenes a nivel internacional, demuestran de todas maneras la importancia de la industria en la economía nacional, pero sobre todo en las economías regionales donde las operadoras tienen una injerencia directa.

Pero no todo es rosa en la industria. La baja del crudo y las decisiones del ámbito político han generado un contexto que no es del todo positivo. El “congelamiento” que dispuso la administración del expresidente Mauricio Macri tuvo enormes consecuencias negativas para el sector: el gas se estableció con el valor de $41 por dólar el MBTU. A esto se le suma el combustible, que ya de por si venía con un retraso para las compañías y que hasta el momento el último anuncio es que no podrán tener subas hasta el 1 de marzo.

El panorama internacional tampoco ayuda en nada. Las situaciones geopolíticas han hecho que el precio del crudo subiera abruptamente por un lapso muy breve para luego comenzar a desmoronarse nuevamente, con bajas realmente preocupantes. Pero no solo afectó la política, también el coronavirus entró en el juego, empujando a una baja muy fuerte, por debajo de los u$s58 y por debajo del u$s52 el WTI el último viernes.

En ese contexto, la cuenca del golfo San Jorge sobrevive, incluso con menos problemas que su par Neuquina donde hoy el gremio se encuentra en estado de alerta y movilización por despidos y alrededor de 1.800 suspensiones que hoy se encuentran con concialición obligatoria. Incluso la CGSJ tiene alrededor de 2.000 trabajadores menos. El sostenimiento de la actividad es resultado del trabajo conjunto de los actores de la industria, a pesar de las desventajas en comparación con Vaca Muerta.

Por estas horas las reuniones que se han desarrollado entre el Ministerio de Energía de la Nación y los representantes de las operadoras y que han sido encabezadas por el presidente Alberto Fernández, muestran la importancia de la industria, buscando nuevas alternativas de negocios y de aumento de la producción.

Justamente, el aumento de la producción, en la única actividad lucrativa mayoritaria de la provincia, es la salida a entender de especialistas en el ámbito económico, a la que debe apuntar Chubut. La fórmula es clara, y es algo que las operadoras y los gremios petroleros encabezados por José Llugdar y Jorge Ávila, han mencionado en varias oportunidades: fortalecer la industria, generar espacios de incentivos para mayores inversiones y aumentar la producción. La mayor producción se refleja de inmediato en una de las necesidades de la provincia: mayores ingresos por regalías.

Así las cosas, este 2020 la cuenca del Golfo San Jorge carga sobre sus espaldas una pesada mochila: mantener la actividad en un escenario complejo e incierto para seguir sosteniendo la endeble economía provincial. Está claro que para avanzar en ese sentido la industria requerirá cierta estabilidad tributaria que le permita sostener sus planes de inversión y proyectar a largo plazo en una cuenca madura que de por si tiene costos superiores al resto.

Sin horizontes previsibles y con una mayor presión impositiva como la que se impulsa desde algunos sectores, se corre el riesgo de resentir el motor productivo, lo que podría provocar baja en la actividad y reducción de empleo, un panorama parecido al que por estos días enfrenta la cuenca neuquina.




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