Una verdadera fiesta se vivió a principio de esta semana en el Instituto Modelo de Cardiología de la ciudad de Córdoba. El acontecimiento que se celebraba no era menor: Sebastián Fernández Cambra, el paciente que había estado durante 4 largos meses internado, pasando por terapia intensiva y terapia media, se iba a su casa. Pero la historia de esta internación, con final feliz, cuenta con otro componente súper especial: el luchador paciente es el papá de uno de los médicos que forma parte de ese centro salud, el Dr. Juan Manuel Fernández Cambra quién se ocupo personalmente del cuidado de su padre.

El carlospacense, reconocido en la ciudad por ser el dueño de la tradicional farmacia Grimberg, había contraído el virus durante los primeros días de mayo y ya para el 14 de ese mes toda la familia estaba contagiada.

El Covid se complicó

La familia está compuesta por Sebastián, su esposa María Marta y sus 3 hijos: Agustina, quien es una reconocida Tiktoker (“AgusFC” cuenta con más de 2 millones de seguidores en esa red social), Nahuel que debió hacerse cargo del negocio familiar mientras los demás se abocaban al cuidado y acompañamiento a Sebastián, y Juan Manuel “el médico de la familia”.

En un principio Juan Manuel era el encargado de controlar, de modo ambulatorio, a todos sus familiares mientras transcurrían la enfermedad. Pero a los pocos días Sebastián comenzó a desaturar, es decir tenía poco oxígeno en sangre, y rápidamente el cuadro se convirtió en una neumonía bilateral con el 95% de los pulmones comprometidos y pasó directamente a la terapia intensiva del hospital en el que trabaja su hijo.

“Fueron días muy duros personalmente, me costó mucho separar el ser médico y ver a mi papá como paciente en terapia. Uno no puede dejar de ver la situación desde el punto de vista de la medicina y es díficil ponerse en el lugar de acompañante. Resulta complejo poder transmitir las novedades de la evolución y poder dar el apoyo necesario como médico y como hijo. En el caso particular de él, la neumonía fue bastante severa y trabajando en el hospital intenté estar lo más cerca todo el tiempo. Fue fundamental el apoyo de mis compañeros y el resto del equipo médico, enfermeros y kinesiólogos que trabajan incansablemente para que los pacientes puedan salir de estos cuadros”, contó Juan Manuel a este medio.

Además resaltó especificamente el rol de los kinesiólogos. “Aveces no se los nombra mucho y su trabajo es realmente vital para el tratamiento de estas patologías”.

Juan Manuel, el día que se recibió de médico.Instagram

La internación y volver a casa

Existe un componente común que prevalece en todas las internaciones por Covid: angustia y desesperación. Sucede que los cuadros complicados, es decir aquellos que devienen en neumonías o situaciones respiratorias graves requieren, en mayor o menor medida, asistencia para realizar el acto vital de respirar. En este sentido existen unas máscaras especiales para ayudar en la respiración de pacientes con dificultades, pero no en todos los casos es suficiente, por lo que se procede “al siguiente nivel” que sería intubar al paciente para que pueda respirar mediante asistencia mecánica (respirador).

“En todo momento se intentó evitar que lo intubaran” indicó María Marta Sueldo, esposa de Sebastián. Y además explico que lo que le pasó su marido fue realmente una tortura porque la máscara que le permitía respirar generaba resequedad en su boca, la lengua se le pegaba al paladar y se le dificultaba comer y beber.

María Marta no puede evitar recordar lo angustiante de aquellos días en los que probaban de todo para salvar la vida de su compañero y los resultados eran frustrantes puesto que todo lo que funcionaba para otros pacientes parecía no surtir ningún efecto positivo en él.

Del 14 de mayo hasta el 4 de agosto Sebastián permaneció en terapia intensiva. Su hijo médico no se movió del lado de su cama y se ocupó personalmente de cuidar a su padre.

A pesar de que para él fue muy duro separar el componente familiar del profesional, Juan afirmó que una de las razones por las que eligió estudiar medicina tiene que ver justamente con esto que aconteció con su papá: cuidar a su familia.

“Y en algún sentido elegí medicina para una situación como esta, porque a mi familia tengo que cuidarla y quise hacer todo para estar ahí”, expresó Juan Manuel.

Los días pasaron y estando ya en la terapia intermedia, y a pocos días de cumplir 50 años, Sebastián comenzó a dar indicios de otro cuadro que se repite, y del que poco se habla, en los pacientes que transitan la recuperación: depresión. No quería comer y eso alarmó a todos. Acto seguido, el equipo médico decidió que lo mejor sería trasladarlo de habitación y medicarlo con antidepresivos, algo que también es muy común en el proceso de recuperación.

“Lo que a Sebastián lo fortaleció es la idea que de no podía abandonar a sus hijos. No quería que Juan Manuel tuviese una experiencia así, que siendo médico terminara con la vida de su propio padre y tampoco quería dejar a sus otros hijos”, confesó la esposa de este luchador.

Era mediados de agosto y Sebastián ya se encontraba mucho más fuerte, encaminado hacia la próxima meta: el alta hospitalaria. Si bien todavía queda un largo camino por recorrer para la recuperación total ese objetivo se cumplió y Sebastián abandonó el hospital como un verdadero héroe.

Lo que sigue al salir del hospital

Existe una creencia, equivocada, acerca de la recuperación de pacientes graves por Covid-19. Se trata de la falsa idea de dar por sentado que aquellas personas que han transcurrido un proceso de enfermedad delicado, que incluye el paso por terapias intensivas, vuelven a su casa en el mismo estado en el que se fueron al hospital. Error.

Allí continuará la recuperación de Sebastián.Clínica Rita Bianchi

El alta hospitalaria es tan sólo el primer paso de un largo recorrido. Por su parte, el camino de Sebastián continuará en el Centro de Rehabilitación Rita Bianchi (ubicado en la localidad de Tanti). Allí comenzará a trabajar en los objetivos que siguen para pensar en una recuperación total, que tiene que ver con recobrar poco a poco la movilidad y la parte respiratoria.

El alta definitiva tarda en llegar, pero como dice la canción “y al final, al final hay recompensa”.