1. El costo de implantar

Implantar una alfalfa pura resulta de sumar los costos de la siembra (la siembra directa levemente más económica que la convencional), y en ambos sistemas la semilla (si se usa materiales de punta) y la fertilización definen el costo de implantación, ya que representan más del 60% del costo. Es indispensable incluir el hacer análisis de suelo.

El control de insectos y malezas tienen una participación baja en el costo total (11% en siembra convencional), y son las prácticas de manejo clave para una implantación exitosa.

2. Qué sembrar

Es muy importante conocer la adaptación de cada cultivar a la zona. Hay que basar la elección en los datos de producción potencial de forraje, persistencia, grado de reposo, resistencia a plagas y enfermedades.

3. El antecesor adecuado

Los cultivos de invierno como trigo, avena o centeno son los más indicados como antecesores de alfalfa porque permiten realizar una correcta preparación del lote. Otros buenos antecesores son los cultivos estivales como mijo o moha destinados a pastoreo o heno, y los maíces de silo.

La soja ha pasado a ser un antecesor de las alfalfas, aunque no es el más recomendable, ya que es común que se retrase la fecha de siembra y los resultados de la implantación sean variables.

4. La mejor fecha de siembra

Sembrar en fecha adecuada es uno de los factores principales para lograr una buena implantación y posterior producción de forraje, teniendo en cuenta la temperatura, humedad del suelo y cantidad de horas sol.

Las mejores condiciones en la zona central del país se dan durante los meses de marzo y abril. Un retraso en la fecha de siembra haría que la alfalfa ingrese al invierno con escaso desarrollo radicular y menor capacidad para defenderse de condiciones climáticas adversas.

Un equipo cosechando alfalfa (Gobierno de La Pampa)

5. Conocer la calidad del suelo

A pesar de la plasticidad de esta leguminosa existen a nivel suelo algunas limitantes:

pH: valores menores a 6,2 afectan la producción. Se corrige con la técnica de encalado.

Densificaciones: más de 2 Mpa en los primero 15-40 cm impide el normal desarrollo radicular.

Fósforo: el nivel es adecuado a partir de 25 ppm de Fósforo. Es uno de los principales nutrientes que limitan la producción, y por su escasa movilidad en el suelo hay que realizar fertilizaciones fosforadas antes o durante la siembra.

Deficiencias de otros nutrientes: macro (calcio, potasio, magnesio, azufre, etc.) y microelementos (zinc, boro, etc.) también pueden limitar la producción.

Hacer análisis de suelo permitirá tomar decisiones a tiempo. En éste no deberían faltar: materia orgánica; fósforo y azufre (macronutrientes que normalmente limitan la producción) y pH. La determinación de cationes (Calcio, Magnesio, Potasio, Sodio) y la capacidad de intercambio catiónico permitirán calcular las dosis de encalado en caso de ser necesario.

Considerar la heterogeneidad del lote es indispensable para prever riesgos, como pérdida por inundación en bajos (en estado de plántula un anegamiento de 36 horas resulta letal) o zonas con distinto potencial de producción que requieren un manejo diferencial de fertilización.

6. Curar la semilla

Es habitual que la semilla de alfalfa se compre curada: peleteada, inoculada y con insecticida. Es muy importante realizar estos tratamientos porque contribuyen a una buena implantación. El nitrógeno es un nutriente que condiciona la producción de forraje, y es mayormente provisto por los rizobium, que aportan los inoculantes. Es fundamental usar productos de buena calidad, con un elevado número de bacterias viables.

Con el peleteado se mejora la implantación protegiendo al cultivo del ataque de hongos y microorganismos patógenos, adecuando al medio ambiente del suelo para una mejor germinación y protegiendo a la semilla si falta de humedad.

El curado con insecticidas permite proteger durante la emergencia de ataques de trips, plaga que puede provocar graves pérdidas en esta etapa.

7.Densidad de siembra

Como se hace en agricultura, es conveniente definir la densidad de siembra según el número de plantas/m2 a lograr, y ajustar ese objetivo a cada situación particular (antecesor, humedad, lote, etc.). Con una misma densidad de siembra se obtienen porcentajes de logros variables (entre 25 y 90%), lo cual depende de la calidad de semilla y otros factores relacionados con el manejo. Conocer los valores de Pureza, Poder Germinativo y Peso de 1000 semillas permite calcular las semillas viables que estamos depositando en el suelo y los porcentajes de logros:

Semillas Viables = (100/Peso 1000) * Densidad Siembra (Kg/Ha)* VC Valor Cultural (VC) = Pureza * Poder Germinativo (% PG)

Logro (%) = Plantas Logradas m2/Semillas Viables

Las densidades de siembra de alfalfa utilizadas son muy variables, desde 7 hasta 20 kg/ha, y no en todos los casos se relaciona con un buen stand de plantas. Un buen objetivo es lograr entre 150-250 plantas/m2 el primer año.

8. Elegir el sistema de siembra

Generalmente con la siembra convencional se logra menor cobertura, hay mayor temperatura de suelo y disponibilidad de nutrientes, condiciones que favorecen el desarrollo inicial, y requiere mayor cuidado en profundidad de siembra y control de malezas.

La siembra directa tiene ventajas en cuanto al manejo del agua y las malezas y el control de profundidad, pero habitualmente los suelos tienen mayor cobertura, se logra menor crecimiento inicial y la incidencia de insectos de suelo es mayor.

La siembra en hileras es una práctica generalizada, y se recomienda usar el menor distanciamiento posible para lograr una mejor distribución de las plantas.

alfalfa san luis

9. Controlar plagas

Los pulgones y trips están entre las plagas más relevantes en implantación. Estos últimos están provocando pérdidas de plántulas importantes. Es necesario monitorear frecuentemente para realizar aplicaciones con insecticida cuando se detecte la presencia de la plaga, aun cuando se haya sembrado semilla tratada, ya que pueden ocurrir reinfecciones.

Se recomienda agregar un buen tensioactivo al caldo insecticida

10. Controlar malezas

Hay que evitar hacer alfalfa en lotes con infestación de malezas perennes de difícil control (gramón, pasto puna, cebollín), pero si es inevitable sembrar en estas condiciones hay que programar la limpieza del lote con anticipación.