Recientemente, tres entidades italianas de los ámbitos científico, tecnológico y productivo de la bioeconomía, la Italian Biomass Association - ITABIA (http://www.itabia.it/) , la Agenzia Nazionale per le Nuove Tecnologie, l’Energia e lo Sviluppo Economico Sostenibile - ENEA (https://www.enea.it/it) y el Consorcio Chimica Verde Bionet (http://www.chimicaverde.it/), han propuesto formalmente a la Confederación de Intercooperativas Agropecuarias – CONINAGRO, celebrar un acuerdo marco a fin de poner en marcha una agenda operativa para promover proyectos de bioeconomía a partir de la tuna, la Opuntia ficus-indica, en el marco de iniciativas para el Desarrollo Local y la Cooperación Internacional Descentralizada para el Desarrollo Rural con Contrapartes de Italia.

El objetivo es implementar un plan de trabajo mediante la creación y la consolidación de una Red ítalo-argentina, con participación de productores, cooperativas, instituciones científicas y tecnológicas y empresas, a partir de la multidimensionalidad social, económica y ambiental que esta cactácea ofrece.

Presidente ConinagroVíaCampo

La propuesta incluye la activación de 3 fases

Una Fase 1, Analítica, de relevamientos y análisis, con la creación de una red de expertos y una mesa técnica ítalo-argentina y una plataforma digital que permita el diálogo, el intercambio de conocimientos y el desarrollo del plan de trabajo. Esto incluye la creación de una base de datos relativa a todos los aspectos que la bioeconomía de la tuna brinda, desde alimento humano y como forraje animal, múltiples usos del mucílago, de la fruta, el aceite de tuna de sus semilla, hasta aplicaciones bioindustriales, biofarmacológicas, bioenergéticas, bioedilicias, entre otras, conjuntamente con el desarrollo de la tuna para frenar procesos de erosión, barreras ambientales y en manejo y conservación de suelos.

En simultánea, una Fase 2 de Divulgación, con elaboración de materiales de información, ilustrando las oportunidades de empleo y mercado, así como los beneficios ambientales derivados del uso de los diferentes partes de la tuna (frutos, cladodios, biomasa), con talleres temáticos para sensibilizar a las empresas agrícolas y agroindustriales argentinas potencialmente interesadas en la producción y el procesamiento, en articulación con experiencias concretas en Italia y Europa.

Y una Fase 3, de Diseño preliminar de Proyectos, para diferentes cadenas agroindustriales relacionadas con la tuna, la puesta en valor de frutos, cladodios y subproductos de recolección y procesamiento (fibras y semillas) y el cultivo de la planta; aprovechamiento de su fruta (alimentos, consumo fresco, incluida la IV Gama, productos procesados, jugos y mermeladas); aplicaciones en medicina y cosmética, aceite de semilla y usos de los cladodios; en nutrición humana (harinas, productos funcionales); mucílagos, extractos y formulaciones; en energía (biogás-biometano); en bioconstrucción ecológica (yesos, ladrillos aislantes, etc.); en servicios ecosistémicos, recuperación de tierras e integración sustentable con la ganadería.

Venta y producción de TunaVíaCampo

En este marco, se está diseñando una experiencia piloto, con productores de CONINAGRO localizados en el Departamento de General Lavalle, en la provincia de Mendoza y en vinculación con universidades e instituciones científicas y tecnológicas, impulsando de esta manera nuevas cadenas de valor en cultivos no tradicionales.