Bajo qué normas se encuentran regulados estos productos y quiénes los certifican.


La definición de un producto orgánico o ecológico se obtiene bajo un sistema de producción sustentable, a través del uso de recursos naturales y el no empleo de sustancias químicas sintéticas con efecto tóxico real o potencial para la salud humana. (Ley Nacional 25127)

Los productos deben tener identificadas todas las características que los hacen orgánicos, a través de un sistema de certificación que las garantice.

Cultivo Personal y consciente. (Photo by Martin BERNETTI / AFP)

En la Argentina, es el Senasa quien habilita y delega el control directo en certificadoras. Por ello, se terceriza el servicio de certificación y garantía en entidades idóneas basadas en el cumplimiento de la guía ISO 17065.

SENASA inspeccionó campos entrerrianos.

Ninguna etapa o paso intermedio de la producción y distribución queda fuera de control, dado que se trata de mantener la integridad orgánica a lo largo de toda la cadena de valor.

Para ello, los puntos clave a destacar son:

  1. Conocer el mercado al cual va dirigido.
  2. Definir la normativa para ese mercado, sobre todo si tiene previstos horizontes de exportación que requieren adaptarse a diferentes normativas que suelen estar en dinamismo puro, por lo cual se requiere estar sumamente afilado en relación con el mercado al cual va dirigido y sus entornos.
  3. Evaluación de riesgos: como los químicos, las contaminaciones o los tan temidos OGM (transgénicos), que en estos modelos de productos orgánicos no tienen espacio de desarrollo.
  4. Diagnóstico de las prácticas donde se dan a lugar: buenas prácticas, suelos y su fertilidad, biodiversidad, riego, manejo sanitario, material de propagación, uso de maquinaria, manejo del personal y, por último, los registros y documentaciones avalatorias.
  5. Implementar los requisitos exigidos por la norma, a efectos de resistir auditorías, por lo cual un buen acompañamiento técnico es estrictamente necesario y parte esencial de una buena estrategia que termine con la certificación orgánica tan requerida.
  6. Elegir y contactar con la certificadora: verificar su inclusión en el listado de las aprobadas por el Senasa y, obviamente, que esté habilitada para la normativa elegida.
  7. Proceso de certificación: documentación/inspección son esenciales para cerrar el circuito iniciado en búsqueda de la certificación orgánica. Es un combo que no se puede abrir.

No se desmoralice: parece largo y difícil –lo es– pero resulta sumamente satisfactorio.


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Campo cultivos SENASA


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