Principales componentes en la alimentación proveniente de vacunos.


La carne bovina es considerada una fuente importante de proteínas de alto valor biológico, lípidos, vitaminas B6 y B12, niacina, riboflavina, ácido pantoténico, hierro, zinc, selenio más antioxidantes y sustancias bioactivas. Por ende, y ante informes conflictivos y no consistentes que culpan a las carnes rojas magras del desarrollo de enfermedades crónicas, se puede aseverar que un consumo moderado no aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares o de cáncer de colon. 

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Con niveles de proteínas de entre 20 y 22 gramos cada 100 gramos consumidos, se cubren fácilmente los 55 g diarios en hombres y 45 g en mujeres requeridos según los parámetros establecidos (Organización Mundial de la Salud, 1985).

En relación con el colesterol, los valores contenidos en la carne oscilan entre 40 y 50 mg cada 100 g de carne, por lo cual al ser 300 mg diarios por ingesta el máximo valor recomendado se comprueba que la carne en cantidades adecuadas es beneficiosa para la salud.

Todo el grupo de vitaminas de complejo B tienen en la carne bovina una de las fuentes más importantes de abastecimiento para el ser humano, donde es de remarcar que la B12 sólo está en productos de origen animal, mientras que ningún alimento de origen vegetal la contiene.

Las carnes bovinas son fuente primordial de hierro, zinc y selenio; países que no incluyen en su dieta estas fuentes minerales sufren casos como la anemia en relación con el déficit del hierro, así como en relación con la falta del zinc queda todo lo relacionado con la sobrevida fetal. Por último, en vinculación con la falta de selenio se pone en riesgo todo lo vinculado con las funciones inmunológicas propias del ser humano.

Los antioxidantes como la vitamina E y los carotenoides tienen en la carne bovina una fuente de abastecimiento para el ser humano que la transforma en estratégica para la cobertura de los niveles diarios requeridos en la dieta humana.

Por último, las sustancias bioactivas contenidas en la carne bovina, como los complejos enzimáticos, son excelentes promotoras de la salud humana, por lo cual en una dieta moderada son parte estratégica para completar los requerimientos diarios dentro de un mecanismo equilibrado de ingesta.

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La gran conclusión es que la carne es un excelente alimento, que debe ser consumido en cantidades que se adapten a las recomendaciones nutricionales y médicas actuales a efectos de integrarse a una dieta saludable que se vea optimizada por su consumo racional.




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